Su defensor, Sebastián Robles, confirmó que se revocó la prisión preventiva solicitada por el Ministerio Público Fiscal, permitiendo que la joven regrese al régimen de arresto domiciliario mientras avanza la causa.
Páez está siendo investigada por el delito de injuria racial, una acusación que, bajo las leyes de Brasil, contempla una pena de entre dos a cinco años de prisión. El incidente ocurrió en un bar de la ciudad carioca, donde la fiscalía solicitó su captura inmediata tras la denuncia por la realización de presuntos gestos discriminatorios.
Sobre los hechos, trascendió que la reacción de la profesional santiagueña habría sido una respuesta ante una serie de burlas obscenas proferidas por un grupo de hombres en el local. En un video difundido recientemente, la joven aseguró que existen elementos de contexto en el expediente que no han sido valorados correctamente por las autoridades.
En su descargo público, Páez manifestó estar "muerta de miedo" y denunció que se están vulnerando sus derechos básicos a pesar de su predisposición ante la justicia. "Necesito ayuda. Tengo miedo de verme perjudicada haciendo este video", expresó la abogada, quien anteriormente era monitoreada con una tobillera electrónica antes de ser trasladada a una celda.
Con esta nueva resolución judicial, la joven argentina podrá esperar el juicio fuera de la comisaría, aunque bajo restricciones de movilidad. El caso ha generado una fuerte repercusión debido a la gravedad de la calificación legal y la situación de vulnerabilidad emocional manifestada por la protagonista desde su detención.





