La tierra gira más rápido y los días son más cortos, ¿de qué se trata?

24 de julio 2025, 16:55hs

La Tierra está experimentando un fenómeno particular: gira más rápido, lo que resuelve en días ligeramente más cortos este verano. Por ejemplo, el 10 de julio fue el día más corto del año hasta la fecha, con una duración de 1,36 milisegundos menos que las 24 horas habituales. Esta tendencia de días más rápidos se observa desde 1972, aunque con fluctuaciones, similar a las variaciones en el mercado bursátil.

Estas minúsculas discrepancias en la duración de un día, aunque imperceptibles en la vida diaria, tienen implicaciones significativas a largo plazo para las tecnologías modernas. Para medir el tiempo con la máxima precisión, se utilizan relojes atómicos, introducidos en 1955, que definen el Tiempo Universal Coordinado (UTC), el estándar global para el cronometraje. Los astrónomos, utilizando satélites, también registran la rotación de la Tierra para detectar estas diferencias mínimas. Existe preocupación de que la posible necesidad de un "segundo intercalar negativo" pueda generar problemas similares al temido "problema del Y2K" en sistemas fundamentales como las telecomunicaciones, transacciones financieras y satélites GPS, ya que nunca se ha implementado ni probado.

La aceleración de la Tierra se debe a diversos factores. A corto plazo, la Luna y las mareas influyen en la velocidad de rotación. Además, los cambios estacionales en la atmósfera hacen que la Tierra gire más rápido, ya que la velocidad de rotación perdida por la atmósfera es absorbida por el planeta para mantener constante el momento angular total. Asimismo, el núcleo líquido de la Tierra se desaceleró en los últimos 50 años, mientras que la Tierra sólida circundante aumentó su velocidad.

Sorprendentemente, el cambio climático juega un papel de contrapeso en esta aceleración. El derretimiento del hielo en la Antártida y Groenlandia redistribuye la masa de agua hacia los océanos, lo que ralentiza la rotación de la Tierra. Un estudio de Duncan Agnew, publicado en la revista Nature, detalla cómo esta redistribución de masa actúa de manera similar a un patinador que extiende sus brazos, disminuyendo su velocidad de giro. Sin este derretimiento, ya podríamos estar experimentando un segundo intercalar negativo o estar muy cerca de ello.

A pesar de que la Conferencia General de Pesos y Medidas (CGPM) votó a favor de retirar el segundo intercalar para 2035, si la Tierra continúa acelerándose, podría ser necesario eliminar un segundo del UTC, una situación sin precedentes. La posibilidad de un segundo intercalar negativo genera preocupación porque, a diferencia de los segundos intercalares positivos (de los cuales se añadieron 27 desde 1972), este nunca fue probado y podría causar fallos en sistemas que dependen de la precisión temporal. Las predicciones a largo plazo son inciertas, y la situación actual podría ser parte de una variabilidad natural, con la posibilidad de que el planeta vuelva a desacelerarse en el futuro.

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