La letrada santiagueña se encontraba bajo arresto por el delito de injuria racial, luego de un incidente en un bar donde fue filmada realizando gestos discriminatorios que simulaban a un mono.
Para hacer efectiva su liberación y repatriación, la imputada deberá pagar una fianza que oscila entre los 18 mil y 20 mil dólares, según las diferentes resoluciones del tribunal. El juez Luciano Silva Barreto dispuso, además, retirarle la tobillera electrónica, considerando que su permanencia obligatoria en territorio brasileño representaba una restricción indebida de su libertad.
El conflicto judicial se originó por una denuncia de racismo, un ilícito que en el país vecino se tipificó recientemente y prevé penas de hasta cinco años de prisión. Según la versión de Páez, el altercado comenzó por una discusión sobre una cuenta mal cobrada, aunque el video que se volvió viral sirvió como prueba fundamental para la justicia brasileña.
Con esta resolución, la abogada podrá esperar el fallo definitivo desde Argentina y cumplir allí cualquier medida sustitutiva que dicte el magistrado. Se contempla la posibilidad de que la imputada realice tareas comunitarias o cursos vinculados a los derechos humanos en su provincia, gracias a los mecanismos de cooperación judicial entre ambos Estados.
Antes de conocerse el beneficio, la letrada manifestó sentirse "angustiada y desbordada" por una situación que calificó públicamente como una pesadilla. Se espera que el veredicto final se dicte en un plazo aproximado de 20 días, mientras ella queda habilitada para gestionar su retorno inmediato una vez abonada la caución correspondiente.





