La economía argentina cerró el año 2025 con un balance positivo al registrar un crecimiento del 4,4%, según los datos oficiales del Indec. Con esta suba, el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó un máximo histórico, ubicándose un 1,1% por encima del promedio de 2022.
El dinamismo de la actividad fue traccionado principalmente por el sector de intermediación financiera, que se disparó un 24,7% interanual. Otros motores clave fueron la explotación de minas y canteras (8,0%), la hotelería y gastronomía (7,4%) y el sector agropecuario (6,2%). En la otra vereda, la pesca sufrió una fuerte contracción del 15,2%, siendo el sector que más retrocedió durante el año.
Desde la perspectiva de la demanda, el consumo privado fue un pilar fundamental con un incremento del 7,9%. Asimismo, la inversión (formación bruta de capital fijo) mostró un salto significativo del 16,4% y las exportaciones crecieron un 7,6%. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró estas cifras destacando que 12 de los 16 sectores de actividad mostraron mejoras respecto al 2024.
En el último tramo del año, el PIB registró un crecimiento del 0,6% en el cuarto trimestre en comparación con el período previo. Durante esos meses finales, las exportaciones lideraron las subas interanuales con un 10,9%, compensando las leves caídas trimestrales detectadas en el consumo público y la inversión. Esta inercia positiva permitió que la economía cerrara el año con un arrastre estadístico favorable.
Pese al optimismo oficial, las perspectivas para 2026 son moderadas, con proyecciones de crecimiento por debajo del 3% anual promedio. Los analistas advierten sobre una "dinámica dual", donde sectores como la energía y el agro continuarán pujantes, mientras que la industria y el comercio seguirán condicionados por la evolución de los salarios y la recuperación del consumo interno.





