La cinematografía argentina recuerda a la gran ‘Tita’ Merello por el día de su nacimiento

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<Se dice de mí/ se dice que soy fea/ que camino a lo malevo/ que soy chueca y que me muevo/ con un aire compadrón> así comienza uno de los tangos que en 1955 enarbolaban las banderas del feminismo del Siglo XXI en la película Mercado de abasto protagonizada por ‘Tita’ Merello bajo la dirección de Lucas De Mare.

Una obra memorable de quien nacía un 11 de octubre de 1904. La Ciudad de Buenos Aires tuvo la primer fila para ver nacer a Laura Ana “Tita” Merello en  el barrio de San Telmo, quien tiempo después sería la cantante, actriz y compositora de tangos que aún en el 2020 sigue siendo reconocida.

Tita Merello fue criada en un orfanato pero no recibió educación formal. Desde pequeña tuvo necesidad de trabajar en un campo, aunque para la edad de 15 años retornó a Buenos Aires. Allí hizo todo lo posible para mantenerse económicamente.

Su primer trabajo en la ciudad fue como corista en un teatro de bajo nivel de la zona portuaria, el ‘Teatro Bataclán’. Vale comentar que en el lenguaje lunfardo, la palabra bataclana se refiere a mujeres de “mal ambiente”, vedettes relegadas casi consideradas de la prostitución.

La gra Tita Merello comenzó a cantar tango en el Teatro Bataclán. Allí comenzó esta leyenda, con su inigualable perfil arrabalero. Su estilo se caracterizó desde siempre por su especial interpretación del tango, desde lo físico hasta lo emocional. Esta artista confesó, sin empacho alguno, que su vocación surgió más fuertemente por la necesidad de dejar la vida de miseria en la que estaba envuelta. Cuando su carrera comenzaba a tomar algo de vuelo, a sus 20 años, aprendió todo lo que necesitaba para triunfar. Desde leer y escribir hasta el arte del baile, dominando su cuerpo, que siempre tuvo una gracia y un talento notable.

Desde el ambiente mediocre y decadente de la zona portuaria, Tita Merello llegó a destacarse, superarse y ser una gran estrella del Teatro Maipo, donde estaban los espectáculos de revista más importantes de Argentina.

En la segunda mitad de la década de 1920, Tita Merello grabó sus primeros discos de tango. Y en la década siguiente demostró toda su calidad y la flexibilidad de sus talentos, convirtiéndose en periodista de la revista Voces y escribiendo letras de tango. Incluso escribió crónicas y poemas. Muchos años más tarde, en 1972, llegaría un particular libro, una autobiografía tan singular como Tita. El libro se tituló La calle y yo.

En la mitad de su vida, Tita llegó a una encrucijada: la dictadura militar cercenó a la artista. Estuvo en lugares poco atractivos del interior del país cantando “casi a escondidas”. El regreso de la democracia le valió un resurgimiento, como a tantos otros artistas argentinos.

A sus 60 años de edad, la salud de la estrella ya no era la misma. Tita Merello se alejó de la vida pública, aunque solo en forma gráfica. Incursionó en la radiofonía. El programa radial era un recorrido por su vida, a lo que se agregaba siempre entrevistas a otras celebridades queridas por el público argentino.

La participación de Tita Merello en el cine dejó una huella imborrable. Es que la gracia de su personalidad y sus interpretaciones fueron descollantes en aquella época. Su carrera como actriz es riquísima, no solo por el hecho de haber actuado en más de 20 películas, sino porque estuvo con las estrellas de la actuación y los directores de máxima importancia.

Entre los films en los que destacó encontramos obras como Ídolos de la radio (1934), Así es el tango (1936), Don Juan Tenorio (1948), La morocha (1955), Viva la vida (1969), y el inolvidable Mercado de abasto de 1954. Sus pocos tangos compuestos se pueden contar con los dedos de la mano pero no hay amnesia que los borre. Al tango lo canto así, Decime Dios donde estás con Bernardo Manuel Sucher, Llamarada pasional y Muchacho rana con Héctor Stamponi son parte de su legado musical.