Un reciente estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló una dura realidad: siete de cada diez jóvenes de entre 18 y 25 años en el país están inactivos, desocupados o tienen un empleo informal. Eduardo Donza, uno de los investigadores principales a cargo de este informe, advirtió sobre la gravedad de esta situación y señaló la profunda brecha que separa a los distintos estratos socioeconómicos.
El informe expone detalladamente el fenómeno de la "herencia" laboral negativa, donde el empleo precario de los jefes de hogar tiende a replicarse de manera directa en los hijos, atentando contra la posibilidad de progreso. Según explicó Donza en diálogo radial, esta dinámica confirma de manera preocupante "cómo hemos perdido la movilidad social ascendente en Argentina". El especialista desmitificó la idea de que la falta de desarrollo responda únicamente a la falta de mérito individual, enfatizando que "no es una cuestión de los jóvenes o de cada joven... hay un país que los va excluyendo" de forma estructural.
Para dar una magnitud real a la problemática, Donza remarcó que el fenómeno de la exclusión excede los vaivenes políticos inmediatos, ya que la tasa de pobreza no ha logrado bajar del 25% en los últimos 25 años. Incluso durante períodos de fuerte crecimiento macroeconómico, la precariedad laboral estructural se mantuvo firme. Ante este panorama, el investigador de la UCA sentenció que el desafío es de raíz y es "mucho más serio que cambiar un modelo económico, cambiar un gobierno".
La precariedad material impacta directamente en el plano psicosocial de los jóvenes, donde un 21% manifiesta síntomas de depresión y ansiedad, una cifra que escala al 29% en los estratos más bajos. Donza asocia este malestar al aislamiento agravado por la pandemia durante su adolescencia y a la preocupante falta de redes afectivas básicas: "el malestar psicológico se retroalimenta con otra cuestión que también medimos y presentamos, el no contar con amigos". Detalló que el 15% de los jóvenes de sectores vulnerables declara no tener amistades, frente a solo un 2% en los sectores altos.
Finalmente, el especialista alertó sobre otros peligros emergentes que profundizan este cuadro de vulnerabilidad social y psicológica, como la ludopatía digital. Aunque todavía se encuentran relevando datos específicos sobre este tema, Donza advirtió que la adicción al juego online es hoy un problema sumamente grave entre la juventud. El investigador concluyó que esta problemática de juego virtual "se retroalimenta con las plataformas y muchas veces termina sumado a las depresiones y a la falta de amigos", pudiendo derivar en desenlaces trágicos como el suicidio.





