La medida es una respuesta directa a los recientes ataques de Israel contra Hezbollah en territorio libanés. Teherán exige que Israel se pliegue al cese al fuego y detenga sus operaciones militares para restablecer la navegación.
La Armada iraní lanzó una advertencia letal a las embarcaciones que se encuentran en la zona de conflicto. Según informaron fuentes oficiales, las autoridades navales señalaron que "cualquier embarcación que intente adentrarse en el mar será atacada y destruida" si no cuenta con autorización. Esta amenaza paralizó nuevamente una de las vías marítimas más importantes para el comercio global de energía.
La interrupción ocurre justo cuando el flujo marítimo comenzaba a normalizarse tras semanas de parálisis. De hecho, durante la mañana del miércoles, solo dos petroleros recibieron permiso para cruzar antes de que se ordenara el nuevo bloqueo general. El acuerdo previo, mediado por Pakistán, buscaba un respiro de 14 días tras meses de enfrentamientos que han dejado miles de muertos en la región.
Actualmente, cientos de buques permanecen varados en el área debido a la prohibición de navegación. Datos de monitoreo registran al menos 426 petroleros y decenas de buques de gas natural licuado detenidos por la falta de garantías de seguridad. Esta situación genera una fuerte volatilidad en los precios internacionales del crudo y sus derivados.
El Estrecho de Ormuz había estado cerrado formalmente desde principios de marzo debido a la escalada bélica. Aunque el anuncio del presidente Donald Trump sobre el alto el fuego generó expectativas de alivio, la tensión regional ha vuelto a imponer restricciones severas. El libre tránsito por el corredor sigue dependiendo de la evolución del conflicto entre Israel e Irán en los diversos frentes de Medio Oriente.





