La casa de Gran Hermano vivió una de las escenas más intensas de la temporada tras el ingreso de Anna, la hija de Andrea del Boca, en medio de un contexto marcado por la reciente salida de la actriz. La aparición se dio a través de la dinámica de “congelados” y sorprendió a los participantes en un momento sensible del juego.
La salida de Andrea se produjo luego de un accidente dentro de la casa que obligó a su atención médica y derivó en su abandono definitivo. La situación generó impacto entre los jugadores y dejó un vacío que se hizo evidente en la convivencia diaria.
En ese contexto, la producción dispuso el ingreso de Anna con el objetivo de retirar pertenencias personales de su madre, pero su paso fue más allá de lo esperado. La joven recorrió la casa con soltura, hizo comentarios sobre el clima interno y dejó mensajes dirigidos a algunos participantes.
Durante su intervención combinó momentos de humor con frases cargadas de intención. Saludó a jugadores, expresó apoyo a quienes acompañaron a su madre y también dejó definiciones sobre el comportamiento dentro del reality, lo que generó tensión en el ambiente.
Antes de retirarse, lanzó un mensaje directo que marcó su paso por el programa y no pasó desapercibido: “Sigan ladrando los perritos falderos”. La frase apuntó a las actitudes dentro del juego y sumó un nuevo foco de conflicto en una casa que atraviesa una etapa decisiva.





