Formosa entre la pobreza extrema y el autoritarismo: “Los niños beben agua estancada”

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Luego que la Justicia Federal ordenara al gobierno formoseño a permitir el ingreso de un móvil periodístico nacional a su territorio provincial, se dieron a conocer imágenes durísimas del modo en que la población norteña sobrevive a los embates de la pobreza extrema.

La ciudad de Juárez es una de las tantas localidades bloqueadas por las restricciones impuestas durante la pandemia de coronavirus bajo la orden de Gildo Insfrán. Sus habitantes toman agua estancada a falta del servicio de red potable.

Los distintos testimonios recabados ponen de manifiesto que “existieron varios operativos policiales organizados para trasladar a personas a centros de aislamiento”.

El ingreso a Formosa es totalmente hermético, para entrar y salir, las autoridades exigen un test PCR con resultado negativo. En caso de quedar aislado preventivamente, se necesitan tres pruebas diagnósticas consecutivas para poder salir del centro de alojamiento.

Los vecinos no tienen agua potable. Los chicos se desplazan con una carretilla desde sus casas hasta un pozo de agua estancada que ellos llaman “la laguna”. Allí, remueven un poco la tierra que está sobre la superficie y cargan los baldes. Eso lo usan para todas las actividades diarias: beber, cocinar e higienizarse.

El cacique de Río Bermejo, Francisco Luna, remarcó que los vecinos no son “opositores” sino que están “defendiendo sus derechos”. Sobre la situación que atraviesa la provincia, contó que, al comienzo de la pandemia, las autoridades fueron a la radio local a informar que los vecinos podían realizarse el test coronavirus.

“A las dos de la mañana, a los que les dio positivo se los llevaron en móviles policiales”, aseguró. Desde los centros de alojamiento donde estaban, los aislados lo llamaban para contarle las condiciones en las que estaban. Muchos habían sido separados de sus hijos. Al reclamar por la situación, a Luna le dijeron que estaba “incentivando la violencia”, por lo que lo detuvieron durante tres días.

Otra vecina de Juárez denunció que la Policía empezó a perseguir a mujeres que se organizaron para reclamar y exigir información de sus familiares aislados por coronavirus. “Muchas embarazadas están escondidas en el monte por miedo”, aseguró.

En esa línea, contó que los oficiales “se las llevan” a poco de que den a luz y que, tras pasar los últimos meses de embarazo aisladas, “los bebés viajan solos al centro y ellas tienen que seguir en cuarentena”. Por eso, aseguró, muchas escaparon para evitar esa situación.