El Festival Chamamecero de Mburucuyá volvió a emocionar a los asistentes y a los artistas locales y nacionales, con jornadas que se extendieron hasta la madrugada y una participación activa del público en cada escenario. Raúl Báez, locutor de FNAChT, relató en comunicación con Radio Facundo Quiroga su experiencia tras cinco años de ausencia: “Volví con el corazón lleno de emociones compartidas, de música, de gente que aprecia lo que uno hace y que disfruta del chamamé tradicional que tanto se promociona”.
El locutor destacó la intensidad de las noches del festival y la interacción con la comunidad más allá del escenario: “La primera noche rozamos las 12 horas de festival, arrancó 20:30 y terminó a las 8 de la mañana, y la gente totalmente enganchada”. También subrayó la importancia de las peñas y reuniones en casas particulares: “Esas cosas son hasta más lindas que lo que es el festival en sí, porque hay contacto directo con los artistas, podés sacarte una foto, compartir una charla”.
Báez resaltó la relevancia de los artistas que hicieron vibrar al público, especialmente la presentación de Los Hijos de los Barrios: “Ellos entraron aproximadamente a las 6:40, pidieron 20 minutos, pero terminaron más de media hora y la gente estaba re loca, todo el público cantando, acompañando, coreando el nombre de Néstor Barrios”. También señaló el impacto de las transmisiones en vivo: “Hoy tenés 3 mil personas en el predio, pero afuera te están viendo 1 millón de personas, sumando canales de aire, cable y redes. Eso es una locura”.
El locutor recordó momentos históricos y reconoció la importancia de los artistas tradicionales: “Los Hijos de los Barrios han hecho giras a pulmón de punta a punta del país, representando y llevando la bandera de sus padres que fueron los creadores del estilo, y creo que es necesario su presencia en la fiesta del San José y en Mburucuyá”. Por último, valoró el aporte de los nuevos talentos nacionales: “Nahuel Penissi tuvo la compañía de dos genios que son Los Núñez, y creo que él disfrutó mucho. Tiene un gran respeto por el chamamé y fue un aporte importante”.
Báez concluyó reflexionando sobre la experiencia personal y profesional en el festival: “Valió inmensamente la pena todo lo que uno vive allí, porque tiene que ver con el sector, con la gente que conoce tu trabajo y te hace sentir reconocido, eso te carga las pilas”.





