La primera semana de octubre será clave para que el gobierno paraguayo tome la decisión de cómo encarar el proyecto de modernización del aeropuerto de Asunción Silvio Pettirossi y la construcción de una nueva terminal aérea en el mismo predio.
Esto debido a que vence el plazo para que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) entregue el estudio sobre el sistema aeroportuario nacional que le encargó la administración anterior. La inversión estimada es de USD 200 millones.
En este camino ya son varios los empresarios que se mostraron interesados en invertir en la obra. El titular de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), Nelson Mendoza, confirmó a medios argentinos que participó de la reunión entre Santiago Peña y Martín Eurnekian en Mburuvicha Róga, y que el argentino le transmitió al presidente su intención de formar parte del proyecto.
"Eurnekian vino con un ejecutivo de su empresa que era su asistente. Él no hizo una propuesta concreta. Solo hizo una visita de cortesía porque se enteró por los medios de prensa que en Paraguay había una intención de modernizar el sistema aeroportuario.
Por eso el presidente nos citó para que le podamos explicar todo esto. Ellos son explotadores de varios aeropuertos de la región y son del rubro", relató Mendoza.
La empresa del Senador
Pero Corporación América no es la única que apunta a invertir en este mega emprendimiento. También presentaron sus propuestas la española Sacyr y la empresa constructora Ocho A, del senador colorado Luis Pettengill Vacca, quien se suma a la lista pese a su cargo legislativo.
Las negociaciones para que el sector privado tome intervención son intensas. Tanto Pettengill como Sacyr ya formaron parte de obras del gobierno de Mario Abdo. El senador pertenece a la bancada disidente, aunque en la práctica mantiene muy buenas relaciones con el oficialismo, con el que comparte intereses empresariales.
Pettengill tiene una denuncia por sobrefacturación por la obra de duplicación y ampliación de la ruta PY02, que precisamente está a cargo de la Sociedad de Objeto Específico (SOE) Rutas del Este SA, un consorcio conformado por Sacyr y Ocho A. La obra costaría 12 millones y terminó en 816 millones de dólares.





