El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es el principal responsable de infecciones respiratorias agudas bajas, como la bronquiolitis y la neumonía, las cuales representan una de las mayores causas de internación en menores de un año. Al aplicarse durante el embarazo, la vacuna permite la transferencia de anticuerpos a través de la placenta, brindando una protección efectiva desde el primer día de vida.
Para acceder a esta inmunización, el proceso es sencillo: las embarazadas no requieren orden médica. Únicamente deben presentarse en cualquier vacunatorio o centro de salud de su territorio con una constancia que acredite la semana de gestación en la que se encuentran.
La decisión de iniciar la campaña en los primeros días de enero responde a un criterio epidemiológico estratégico, ya que la circulación del virus se intensifica entre marzo y abril. Al anticipar la inmunización, el Estado busca asegurar que la mayor cantidad de lactantes llegue a la temporada invernal con un esquema de protección ya consolidado.
El impacto de esta política preventiva ya fue comprobado, tras una exitosa implementación en 2025 que fue reconocida internacionalmente. Los datos preliminares de aquel ciclo evidenciaron una reducción del 62% en las hospitalizaciones y del 70% en los ingresos a terapia intensiva en menores de seis meses, lo que ayuda significativamente a descomprimir el sistema sanitario pediátrico.





