“Es un instrumento mágico de nuestro pueblo”: el valor espiritual del N'viké

En una charla cargada de mística y cultura, el luthier Javier "Nono" Villordo compartió en Radio Facundo Quiroga los secretos del N'viké, el emblemático "violín del monte" de los pueblos originarios.
3 de agosto 2026, 11:55hs

Javier "Nono" Villordo, quien actualmente se desempeña como coordinador del Museo del Coro Chelaalapí, explicó en su visita a los estudios de Radio Facundo Quiroga que este instrumento no es solo un objeto musical, sino una pieza fundamental de la identidad y la espiritualidad chaqueña. Al referirse a su esencia, el entrevistado afirmó con convicción: “Es un instrumento mágico”.

La historia del N'viké está ligada a una antigua leyenda Qom sobre un hombre solitario que recibió el primer ejemplar del "dueño del monte" para expresar su tristeza. Según relató Villordo, las melodías eran tan bellas que lograron transformar la vida del protagonista, aunque el color oscuro de la caja de resonancia actual se debe a una fogata mítica. “De esa gran fogata solamente quedó el instrumento humeante, por eso tiene el color negro”, recordó el luthier sobre el relato de los abuelos.

Aunque antiguamente se fabricaba con madera de tuna o caparazones de tatú, hoy es común verlo con cajas de lata que permiten un sonido más fuerte para el canto coral. Javier detalló que para su construcción se utilizan materiales como crin de caballo para las cuerdas y el arco, además de hilo de chaguar. Sobre la técnica de ejecución, destacó la complejidad de aprender a tocarlo, señalando que “no tiene traste, te guiás con la nota por oído, es igual que el violín”.

Declarado Patrimonio Cultural Chaqueño en el año 2002, el N'viké sirvió históricamente para crear vínculos y como medio de comunicación en el monte. Villordo comentó que, en la antigüedad, era un instrumento cargado de simbolismo en el cortejo, ya que se creía que su sonido poseía un poder de atracción único al atardecer. “La profecía Qom dice que si vos tocás el N'viké al lucero del alba, al atardecer se produce el encuentro con el ser amado”, destacó el especialista.

Con el objetivo de que esta tradición no se pierda, Villordo coordina talleres de fabricación y ejecución en el Centro Cultural Leopoldo Marechal. Allí, los alumnos aprenden no solo la técnica, sino también a volcar sus propias emociones en la creación, otorgándole una entidad espiritual a cada pieza. El luthier subrayó que el proceso es profundamente personal: “Nosotros te decimos cómo tiene que ir, pero las manos las ponés vos, armás tu propio instrumento”.

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