Aunque aclaró que su hijo no fue víctima directa ni testigo, Balbiani expresó la consternación de los padres ante las maniobras de manipulación que el acusado habría ejercido durante años sobre el grupo de amigos de su hijo. "Mi hijo zafó de casualidad y me parece que hay que empezar a cuestionarnos qué es lo que pasa con nuestra justicia", sentenció la periodista.
Según el relato de Balbiani, el empresario construía un vínculo de confianza extrema, actuando como el "padre genial" que llevaba y traía a los niños, para luego someterlos a situaciones de vulnerabilidad que incluían el suministro de alcohol y pagos de dinero a cambio de actos degradantes. "Es impensado porque uno siempre piensa que los padres están para protegernos; uno nunca puede pensar que un padre te va a vulnerar de esa manera", relató sobre el impacto psicológico que sufrieron los menores al tener que denunciar al padre de un amigo.
La periodista denunció con firmeza la inacción judicial, señalando que, a pesar de existir diez testimonios, pruebas de transferencias bancarias e imágenes, el acusado aún no ha sido llamado a indagatoria e incluso se le permitió viajar al exterior. Balbiani cuestionó duramente la demora en el proceso y la falta de empatía hacia las víctimas que deben someterse a pericias revictimizantes. "¿Qué más necesita el juez Bruniard para tomar una decisión?", reclamó indignada ante lo que considera una protección injustificada hacia el empresario.
Finalmente, Balbiani destacó que la presión de la prensa fue fundamental para que la justicia acelerara ciertos plazos, como el levantamiento de la feria judicial para tomar declaraciones pendientes. A pesar de los intentos de la defensa por callar a los medios mediante cautelares, Angie reafirmó la importancia de alzar la voz para que el caso no quede impune. "Para los chicos es muy desalentador que la justicia no tome una medida de protección", concluyó, subrayando la necesidad de que el sistema judicial responda en tiempo y forma a las víctimas.





