Para el especialista, si bien es necesario regular nuevas formas de empleo, este proceso debe observarse con cautela: "lo tomamos con pinzas, no tiene que ver con una quita de derechos como lo están planteando desde el gobierno nacional".
Serruya destacó que la informalidad alcanzó un preocupante 43,3% al cierre de 2025, afectando especialmente a los jóvenes y a sectores como el servicio doméstico y la construcción, entre tantos otros. El economista fue enfático al señalar que la falta de registro es el principal motor de la vulnerabilidad social: "la informalidad no es solo una condición laboral precaria, sino que es un factor central de reproducción de pobreza".
Respecto a la inflación, el entrevistado estimó que el año 2025 terminó por encima del 30%, proyectando una profundización de la estanflación para 2026 debido a la pérdida del poder adquisitivo. Según explicó, los salarios están quedando muy rezagados frente a los precios: "el poder adquisitivo hoy está entre un 20 y 25% por debajo de la inflación... este año vas a acumular nuevamente pérdida".
Finalmente, Serruya sostuvo que una ley por sí sola no creará nuevos empleos si el consumo interno sigue deprimido y las ventas de los comercios no repuntan. Para el experto, la solución es clara y depende de la política económica: "la reforma laboral no viene a generar trabajo. Lo que va a generar trabajo es la reactivación de la economía".





