La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró recientemente una emergencia internacional debido a un brote de ébola en la República Democrática del Congo.
Según detalló la especialista, este brote corresponde a una variante "muy rara" denominada Bundy Boogie, que ya había tenido picos previos en 2007 y 2012. A pesar de la alarma, Cohen llevó tranquilidad a la población al aclarar que la alerta se emite para asistir a los países africanos en riesgo: "Es una emergencia internacional, sí, pero en realidad no hay riesgo de pandemia".
La doctora advirtió que los síntomas iniciales pueden ser engañosos, ya que se asemejan a una "gripe pasajera" con fiebre y dolores musculares, lo que permitió que el virus pasara desapercibido inicialmente. No obstante, su peligrosidad es extrema, alcanzando una tasa de mortalidad de entre el 30% y el 50% en los casos que desarrollan hemorragias graves. Al respecto, Cohen señaló: "En los casos más graves hacen estas hemorragias gastrointestinales, cerebrales, falla renal y mueren".
Un factor crítico de este brote es la falta de tratamientos preventivos, ya que las vacunas actuales no cubren esta cepa específica. La patóloga explicó que el desarrollo médico aún es incipiente: "Las vacunas contra esta variante están en etapa preclínica, quiere decir que están en el laboratorio", remarcando además que en la región afectada no se cuenta con antivirales ni con la infraestructura de laboratorio necesaria para diagnósticos rápidos.
Finalmente, Cohen destacó que la inestabilidad social y la guerra civil en el Congo complican el control del virus debido al tránsito constante de personas sin domicilio fijo. La declaración de emergencia busca, fundamentalmente, que la comunidad internacional ayude a los países que no tienen medios propios para combatir esta enfermedad, en un contexto donde el primer caso sospechoso se conoció a través de redes sociales y no por denuncias oficiales.





