La Bienal Internacional de Escultura volvió a contar con una presencia de altísimo valor simbólico y artístico. El prestigioso orfebre Juan Carlos Pallarolls arribó a Resistencia para donar la emblemática "Rosa de la Paz", una obra realizada en metal que será destinada a una subasta a beneficio de causas nobles locales.
A lo largo de una distendida entrevista con Radio Facundo Quiroga en el predio, el maestro orfebre compartió recuerdos de sus primeros pasos por la capital chaqueña hace más de cuatro décadas, valoró la constante expansión de la ciudad como un museo a cielo abierto y dejó definiciones contundentes sobre el rol de las artesanías y los oficios en tiempos donde los presupuestos destinados al arte y la cultura sufren marcados recortes.
Consultado sobre cómo se concibe la creación artística en un contexto socioeconómico complejo y de contracción presupuestaria para el sector, Pallarolls ofreció una mirada esperanzadora centrada en el talento humano:
“Donde hay imaginación no hace falta capital. Creo que el mayor capital que tiene el hombre es la imaginación y la mente, y en el fondo es lo que se paga. Fíjate que una cosa tan simple como una marca se convierte en comunicación global. Eso nos lo da la imaginación, la habilidad y el conocimiento de cada uno de nuestros pueblos”.
La vigencia de los oficios y el recuerdo del Chaco
Con una trayectoria íntimamente ligada a la identidad cultural del país, Pallarolls rememoró sus primeros contactos con la provincia, una relación afectiva que comenzó hace unos 50 años cuando vivió en Corrientes y cruzaba a pie la plaza principal de Resistencia bajo el intenso calor litoraleño. Para el orfebre, la ciudad se ha transformado en un epicentro de "sangre nueva" que actúa como transmisor fundamental de la cultura argentina.
Asimismo, reflexionó sobre el valor pedagógico y social que sostienen encuentros multitudinarios como la Bienal frente al peligro de que se pierdan las labores artesanales tradicionales:
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La sacralidad de la palabra: El maestro definió al concepto de "oficio" como una pieza sagrada dentro de la estructura social. "Nosotros vivimos de los oficios. La obra oficial, el oficio de un juez... es una palabra sumamente importante en la historia humana. Acá se rescata y se reivindica lo que con el tiempo se va olvidando", explicó.
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El Chaco como semillero: Para el artista, el predio de la Bienal no es únicamente un paseo de exhibición, sino un verdadero "lugar de cultivo" donde nacen y se descubren nuevas destrezas indispensables para el desarrollo de la sociedad.
Un mensaje en defensa de los eventos culturales
Sobre el cierre de la entrevista, al ser consultado sobre los motivos por los cuales la ciudadanía debe defender y promover este tipo de manifestaciones populares frente a los discursos que cuestionan el gasto en la cultura, Pallarolls dejó un mensaje contundente dirigido a la comunidad:
"Porque es nuestro futuro, nuestra integridad, nuestra integración; nuestra vida depende de que mantengamos los oficios. Acá estamos despertando la mente y los sentimientos de cientos de miles de personas para que tengan una vida mejor a través de un trabajo y de un oficio".
La presencia del orfebre y la donación de la Rosa de la Paz reafirman el prestigio internacional de la Bienal del Chaco, consolidándola como una de las celebraciones de escultura y artesanía más trascendentes del continente.





