El "hongo brasileño": cómo es la silenciosa amenaza que transmiten los gatos a las personas

La reciente detección del hongo Sporothrix brasiliensis en Uruguay encendió las alarmas de los especialistas en salud pública y veterinarios de la región.
14 de marzo 2026, 16:00hs

Este patógeno, de origen brasileño, se transmite por contacto directo con felinos infectados y ha provocado brotes en los departamentos de Maldonado y Rocha. Su hallazgo representa un cambio significativo en la vigilancia epidemiológica del Cono Sur, tras haberse propagado previamente por Brasil, Argentina, Chile y Paraguay.

Este hongo posee una característica biológica particular denominada dimorfismo térmico, que le permite cambiar de forma según la temperatura. Cuando se encuentra en el ambiente actúa como un hongo filamentoso, pero al entrar en contacto con el calor corporal de un ser vivo se transforma en levadura. Esta capacidad adaptativa le permite sobrevivir y multiplicarse con facilidad tanto fuera como dentro de los organismos que infecta.

El contagio a los seres humanos se produce principalmente a través de arañazos, mordeduras o el contacto con las heridas de gatos infectados, especialmente los callejeros. Los felinos enfermos suelen presentar llagas que no cicatrizan en el rostro y las patas, las cuales contienen altas concentraciones del hongo. El patógeno puede ingresar al cuerpo humano incluso a través de pequeñas lesiones en la piel que resultan imperceptibles.

En las personas, la infección comienza con protuberancias rojas que pueden convertirse en heridas abiertas y extenderse a través de los vasos linfáticos. Si bien suele manifestarse en la piel de los brazos o la cara, en casos graves puede afectar órganos internos, los pulmones o el sistema nervioso. Los niños pequeños y los adultos mayores son los grupos que corren mayor riesgo de sufrir complicaciones severas.

Actualmente, las autoridades sanitarias enfatizan que no existen medidas preventivas específicas más allá de la detección precoz y el tratamiento de los animales afectados con antifúngicos. Se recomienda el uso de guantes y ropa protectora al manipular gatos con lesiones cutáneas para reducir el riesgo de transmisión. La cooperación entre médicos y veterinarios resulta fundamental para controlar la expansión de esta zoonosis en las poblaciones urbanas y rurales.

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