Cada 26 de mayo se celebra el Día Mundial de Drácula, una fecha que recuerda la publicación original de la emblemática novela escrita por Bram Stoker en 1897. Con el paso del tiempo, la obra se convirtió en uno de los mayores símbolos del terror gótico y en una referencia cultural que atravesó generaciones.
La efeméride fue impulsada oficialmente en 2012 por la Whitby Dracula Society 1897, una organización radicada en la ciudad inglesa de Whitby, lugar estrechamente vinculado con el universo narrativo de la novela. Desde entonces, cada aniversario reúne actividades, lecturas y homenajes dedicados al personaje más famoso del vampirismo literario.
La historia creada por Stoker revolucionó la narrativa de terror gracias a su estructura epistolar, compuesta por cartas, diarios y recortes periodísticos. El relato sigue la llegada del abogado Jonathan Harker al castillo del conde Drácula, en los Cárpatos, y el posterior avance del horror hacia Inglaterra, construyendo un clima que terminó marcando a toda la literatura fantástica moderna.
Detrás del personaje ficticio también existe una raíz histórica. El nombre Drácula remite a Vlad III, conocido como Vlad el Empalador, un líder militar del siglo XV cuya fama de crueldad recorrió Europa. Su figura terminó alimentando el imaginario del vampiro luego de que Stoker encontrara referencias históricas sobre él y adoptara el nombre para su novela.
A más de un siglo de su publicación, Drácula mantiene intacta su influencia cultural. La obra fue adaptada decenas de veces al cine y la televisión, con producciones que van desde Hotel Transylvania hasta Dracula Untold y nuevas reinterpretaciones modernas. El Día Mundial de Drácula funciona hoy como un homenaje a una figura que logró convertirse en inmortal dentro de la literatura y el entretenimiento.





