Divorcio del sueño: cuando los ronquidos de tu pareja suenan más fuertes que el "sí, quiero"

La psicóloga española Lara Ferreiro, experta en terapia de pareja y sexualidad, explica que este comportamiento suele originarse por los ronquidos y la falta de descanso, afectando principalmente a personas de entre 35 y 44 años.
22 de febrero 2026, 16:00hs

El fenómeno del "divorcio del sueño", que consiste en dormir en camas o habitaciones separadas, es una tendencia creciente en las parejas actuales.

Sin embargo, esta solución práctica para dormir mejor conlleva riesgos emocionales profundos. Ferreiro advierte que esta separación física “puede ser una antesala al divorcio real” si no se gestiona adecuadamente. La experta señala que el malestar por no dormir genera una sensación de "microinjusticia" hacia la pareja que ronca, lo que termina provocando más conflictos y mal humor en el día a día.

Para evitar la ruptura del vínculo, la psicóloga propone mantener lo que denomina el "momento rosa" o "kuchikuchi" antes de separarse para dormir. Según Ferreiro: “Si tú te vas a tu habitación y no hay abrazos, no hay besos, no hay nada antes de dormir, sí que puede hacer que se acaben por divorciar”. La clave es preservar esa "burbuja" de intimidad y afecto a pesar de no compartir la misma cama durante toda la noche.

Respecto a las soluciones para los ronquidos, que afectan al 40% de los hombres y al 20% de las mujeres, Ferreiro sugiere cambios de hábitos y posturas. En sus intervenciones, recomienda: “Intentar solucionar este tema con cosas muy sencillas, pues hay gente que utiliza posturas, pues en lugar de boca arriba, pues de lado que roncan un poquito menos”. También menciona el uso de tapones, bajar de peso o tratar alergias respiratorias antes de recurrir a la separación definitiva de dormitorios.

Finalmente, la especialista advierte sobre el uso de pastillas para dormir, ya que pueden anular la libido, y sugiere buscar momentos alternativos para el encuentro. Propone aprovechar la siesta para la “alineación coital”, un momento del día donde el deseo de ambos miembros de la pareja suele coincidir mejor que durante el agotamiento de la noche o la mañana. De esta manera, se busca que el descanso individual no sacrifique la conexión espiritual y sexual de la relación.

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