Tras una audiencia de medidas cautelares de aproximadamente seis horas, el juez Wilson Espada rechazó los recursos de nulidad de la defensa y respaldó la imputación de la Fiscalía, que acusa a Cerimedo de ser "autor intelectual y mediato" del intento de feminicidio contra su expareja, la abogada y activista Nadia Beller.
El ataque que dio origen a la causa penal ocurrió el pasado lunes 17 de agosto en las inmediaciones del hotel Swissotel de Santa Cruz de la Sierra, donde Beller fue emboscada y atacada a tiros por dos sicarios disfrazados de repartidores de comida. La abogada sobrevivió al atentado, pero sufrió heridas de gravedad en el tórax, el cuello, el brazo derecho y el hombro izquierdo que requirieron una cirugía de urgencia. Debido a su delicada situación de salud, Beller participó de la audiencia judicial de manera virtual desde la clínica donde continúa internada.
La situación procesal del exasesor político se complicó de forma determinante tras la validación de la pericia forense realizada a su teléfono celular, procedimiento que su defensa intentó anular sin éxito. Entre las pruebas presentadas por la querella se destacan chats de WhatsApp con frases explícitas como "la eliminamos ya o estamos jodidos" y consultas para buscar a alguien que haga "el trabajo". Asimismo, las peritaciones del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) revelaron comunicaciones con un presunto intermediario que coordinaba el ataque y le confirmó a Cerimedo vía mensaje a las 20:54 del día del atentado: “Hermano, en este momento le dispararon”.
De forma paralela a la causa por intento de femicidio, las autoridades ejecutaron múltiples allanamientos en propiedades vinculadas a Cerimedo bajo sospecha de legitimación de ganancias ilícitas. En los operativos, los investigadores policiales lograron el secuestro de dos vehículos, armas de fuego, cerca de 500.000 pesos bolivianos y una millonaria suma en moneda extranjera que asciende a 700.000 dólares. Además, en una de las viviendas de la zona Sur de La Paz, se detectó el funcionamiento de una estructura que fue descrita por la policía como una "mini granja de bots".
Al ingresar al edificio de tribunales bajo un fuerte operativo de seguridad, vistiendo chaleco antibalas y barbijo, Cerimedo se declaró inocente y rompió en llanto ante la prensa, manifestando que deseaba ver a sus hijos y negando intenciones de fugarse de Bolivia o haber planificado el ataque. No obstante, el magistrado desestimó los planteos de la defensa y ordenó mantener su detención en Palmasola para garantizar el desarrollo de la investigación y determinar la implicación final de los involucrados.





