El 22 de noviembre de 1942 la flor de ceibo fue declarada flor nacional argentina por el Decreto Nº 138474, una decisión que consolidó a esta especie nativa como uno de los símbolos más representativos del patrimonio natural del país.
El ceibo —también conocido como seibo o bucaré— es un árbol originario de América y se encuentra especialmente en Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay, destacándose por su presencia en la zona del litoral y su fuerte vinculación con los paisajes ribereños.
Crece principalmente en las riberas del Paraná y del Río de la Plata, aunque también puede hallarse en zonas próximas a ríos, lagos y áreas pantanosas, donde sus raíces firmes contribuyen a contrarrestar la erosión provocada por las aguas.
Se trata de un árbol de porte bajo, perteneciente a la familia de las leguminosas, con un follaje caduco de color verde intenso y flores grandes de un rojo carmín vibrante, características que lo convierten en un emblema visual de la región.
La madera del ceibo, blanca amarillenta y muy liviana, suele utilizarse para fabricar artículos de bajo peso, mientras que sus flores han sido empleadas históricamente para teñir telas, reforzando su valor cultural en el país que cada 22 de noviembre celebra el Día de la Flor Nacional.





