La situación del predio Caraguatá sigue generando preocupación por los trabajos realizados dentro del área, que organizaciones ambientales consideran perjudiciales para el ecosistema. “El director de obras públicas dijo que solamente eran limpieza de senderos, pero nosotros los invitamos a que vayan al Caraguatá a ver la llamada ‘limpieza’, porque ayer medimos y el sendero tiene más de 16 metros y medio, no dos metros como dijeron, así que salimos a desmentir lo que dice el señor”, manifestó Yanel Mayol, integrante de Misión Eco, en Radio Facundo Quiroga.
En ese sentido, cuestionó la intervención sobre especies nativas del lugar y remarcó la importancia del ecosistema afectado. “Decían que solamente se derrumbaron aromitos, como si no fueran importantes. Los aromitos son nativos del Chaco, tienen ramas abiertas donde muchas aves se alimentan y buscan insectos, y si bien algunas ramas se podían podar, no había que extraerlos de la manera destructiva que se hizo dentro del predio, porque también fueron quebrachos, algarrobillos y algarrobos”, explicó.
La integrante de Misión Eco también relató tensiones con trabajadores durante el operativo y denunció irregularidades en el procedimiento. “Nosotros pudimos frenar la obra pidiéndoles por favor que se detengan, y no hacían caso hasta que llegó Bosques a hacer un relevamiento. Después continuaban y nos tuvimos que poner adelante para decir que no se toca porque es un área protegida, y tomamos la palabra del señor Daniel Ocampo cuando dijo que se iban, pero nos quedamos y dos horas después volvió y había una máquina trabajando dentro del Caraguatá”, expresó.
Respecto al valor ambiental del lugar, Mayol remarcó que el área cuenta con distintas figuras de protección. “El Caraguatá forma parte de un humedal del Chaco y está dentro de un sitio Ramsar, que es una convención internacional que protege humedales en todo el mundo. Además integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, por lo que debería cuidarse y no modificarse el ambiente”, sostuvo.
Finalmente, advirtió sobre las consecuencias ecológicas que pueden derivarse de estas intervenciones. “Cuando vemos un aguará guazú, una yarará o una ñacaniná cerca de las casas es justamente porque se destruye su hábitat. El Caraguatá es el último pulmón verde que queda en Resistencia, por eso queremos conservar estos espacios y que el municipio explique lo que hicieron, porque hasta ahora no hay informes ni respuestas a las notas que presentamos”, concluyó.




