Después de meses neutros, La Niña podría volver: advierten su reactivación entre septiembre y noviembre

3 de septiembre 2025, 17:38hs
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una advertencia clave en su último informe: el fenómeno de La Niña podría reactivarse entre septiembre y noviembre de 2025. Existe un 55% de probabilidad de que las aguas del Pacífico ecuatorial experimenten un enfriamiento característico de La Niña durante este trimestre. Esta noticia pone en alerta sobre posibles cambios en los patrones climáticos globales.
El fenómeno de La Niña se caracteriza por el enfriamiento a gran escala de la superficie del océano en la zona central y oriental del Pacífico ecuatorial. Esta variación oceánica se combina con modificaciones en la circulación atmosférica tropical, que incluyen cambios en la presión, los vientos y los regímenes de precipitaciones. Por lo general, sus efectos se manifiestan en oposición a los de El Niño, especialmente en las regiones tropicales.
Desde marzo de 2025, se han mantenido condiciones neutras, con temperaturas del mar cercanas a los valores normales en el Pacífico ecuatorial. Sin embargo, esta situación podría transformarse con la llegada de La Niña. A pesar del enfriamiento que genera, la OMM advierte que las temperaturas globales se mantendrán más altas que el promedio en gran parte del hemisferio norte y extensas regiones del hemisferio sur.
Para el período octubre-diciembre de 2025, la probabilidad de un episodio de La Niña se incrementa hasta el 60%, mientras que las chances de un evento de El Niño se consideran mínimas. El informe también anticipa un 45% de posibilidades de que las condiciones se mantengan en un estado neutro para el trimestre inicial. Es fundamental recordar que estos fenómenos ocurren dentro del contexto del cambio climático provocado por la actividad humana, que eleva la temperatura del planeta.
En cuanto a las precipitaciones, los pronósticos señalan que las lluvias se asemejarán a las registradas durante un episodio moderado de La Niña. Este posible retorno del fenómeno no solo incidirá directamente en la distribución estacional de lluvias y calor, sino que también subraya la constante interacción entre los ciclos naturales del planeta y la alteración climática global que enfrentamos.

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