La provincia de Chubut atraviesa un desastre ecológico de gran magnitud tras los incendios forestales que, desde el 5 de enero de 2026, han consumido más de 2.000 hectáreas de bosque.
La gravedad del avance del fuego en la región cordillerana obligó a la evacuación de más de 3.000 turistas y residentes en la zona de El Hoyo y áreas aledañas. Para intentar frenar las llamas, se ha montado un operativo de gran envergadura que integra a bomberos voluntarios y fuerzas de apoyo nacional y provincial, utilizando aviones hidrantes y helicópteros.
El gobernador Ignacio Torres vinculó el inicio de los siniestros con un origen intencional, señalando directamente a activistas que habrían amenazado previamente con realizar atentados en la zona. Esta hipótesis sobre la intencionalidad del desastre ha generado una fuerte conmoción, reforzada por evidencias que sugieren que los focos fueron provocados deliberadamente.
El impacto ambiental se extiende más allá de la vegetación, ya que el humo afecta la calidad del aire y reduce drásticamente la visibilidad en múltiples centros urbanos de la Patagonia. La situación provoca momentos de profunda angustia social, como se evidenció en el relato del cronista Maxi Jonas, quien se quebró emocionalmente ante las cámaras al describir el daño irreversible en el ecosistema.
Actualmente, el personal especializado continúa trabajando bajo condiciones extremas para contener la propagación de las llamas en las áreas naturales y turísticas. Mientras las autoridades mantienen la alerta en las zonas pobladas, la provincia enfrenta uno de los desafíos ambientales más críticos de los últimos tiempos debido a la voracidad de este siniestro.








