Cada 10 de agosto, Argentina conmemora el Día de la Fuerza Aérea Argentina, una fecha que nació con la creación de la Escuela de Aviación Militar en 1912 y que, más de un siglo después, mantiene vigente el reconocimiento a quienes custodian los cielos del país.
El origen se remonta al 10 de agosto de 1912, cuando el presidente Roque Sáenz Peña firmó el decreto que creó la Escuela de Aviación Militar, inicialmente ubicada en terrenos de El Palomar. En una época en la que volar implicaba enormes riesgos y los recursos tecnológicos eran todavía rudimentarios, aquel paso marcó el comienzo de la aviación militar organizada en el país.
La historia de sus primeros protagonistas está ligada a hazañas que ayudaron a instalar la aviación como una actividad estratégica. Jorge Newbery fue una de sus figuras más destacadas, mientras que Pablo Teodoro Fels protagonizó en diciembre de 1912 un histórico cruce del Río de la Plata hasta Montevideo, que le valió un récord mundial de vuelo sobre agua.
Con el paso de las décadas, la institución dejó de ser una escuela dependiente del Ejército y alcanzó su autonomía el 4 de enero de 1945, consolidándose como una fuerza destinada a la defensa del espacio aéreo. Su tarea también se extendió a vuelos sanitarios, rescates, asistencia humanitaria, operaciones de paz, transporte y misiones vinculadas con la presencia argentina en la Antártida.
Uno de los capítulos más recordados de su historia llegó durante la Guerra de Malvinas de 1982, cuando pilotos y tripulaciones argentinas protagonizaron operaciones de enorme riesgo en condiciones extremas. El 1° de mayo de 1982, con el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea, quedó marcado como una de las fechas centrales de la institución y de la memoria nacional.
A 114 años de aquel primer paso, la Fuerza Aérea enfrenta nuevos desafíos vinculados con la vigilancia del espacio aéreo, la capacitación y la modernización de sus capacidades. En ese proceso, la incorporación de los F-16 Fighting Falcon representa uno de los principales cambios tecnológicos de la etapa actual.
La conmemoración también pone en primer plano a quienes trabajan detrás de cada vuelo: pilotos, mecánicos, técnicos, controladores, meteorólogos, rescatistas, instructores y personal civil. Una historia que comenzó con aeronaves frágiles y pioneros dispuestos a desafiar el cielo y que hoy continúa ligada a la defensa, la soberanía y la innovación.





