De los lujos a la supervivencia: el nuevo rol de la tarjeta de crédito en Argentina

Un informe de la consultora D’Alesio IROL revela que la tarjeta dejó de ser una herramienta para financiar proyectos y se convirtió en el recurso indispensable para llegar a fin de mes. Nota emitida en Mitre Resistencia
20 de enero 2026, 18:01hs

El uso de la tarjeta de crédito en Argentina ha experimentado un cambio de paradigma estructural. Según Nora D’Alesio, directora de la consultora D’Alesio IROL, el plástico ya no se asocia al "estatus" o a las compras por impulso, sino que funciona como un salvavidas para cubrir necesidades básicas. "Hoy la tarjeta no es para lujos, es para sobrevivir", sentenció la especialista en una entrevista reciente.

A pesar de que los indicadores macroeconómicos muestran una desaceleración de la inflación en este inicio de 2026, el clima social sigue siendo pesado. Los datos del Monitor Político y Social de la consultora son elocuentes: mientras 4 de cada 10 argentinos creen que la economía del país está mejor que hace un año, solo 3 de cada 10 sienten una mejora en su economía personal. En contraste, un 70% de la población percibe que su situación individual está igual o peor.

El fin de las cuotas largas y el auge del "pago único"
Uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación, que coincide con datos del Banco Central, es que la mayoría de los consumos actuales con tarjeta se realizan en un solo pago. Esto indica que el financiamiento ya no se busca para bienes durables (como autos o grandes electrodomésticos), sino para consumos cotidianos e inmediatos.

  • Supermercados: Las compras son cada vez más pequeñas y frecuentes. Se abandonó la "gran compra del mes" por un esquema semanal para administrar mejor el presupuesto.

  • Endeudamiento doméstico: 7 de cada 10 hogares argentinos declaran estar endeudados. No se trata de grandes créditos bancarios, sino de "deudas hormiga" acumuladas para mantener la calidad de vida.

  • Prioridad de pago: En la clase media, un 20% de los hogares inicia el mes sabiendo que deberá destinar el 75% de sus ingresos solo a pagar deudas previas.

El consumidor "promo-dependiente"

La fidelidad a una marca de tarjeta o a una entidad bancaria ha desaparecido. El argentino promedio maneja hoy hasta cinco medios de pago diferentes en su billetera virtual y elige cuál usar en el momento exacto de la compra basándose exclusivamente en los beneficios. "Si una tarjeta deja de dar promociones, el usuario la saca", explicó D'Alesio, destacando que el usuario se ha vuelto un experto en ingeniería financiera doméstica para ganarle a los intereses.

Aunque el panorama actual refleja un ajuste severo en el consumo de entretenimiento y vacaciones, la especialista cerró con una mirada optimista hacia el futuro: este proceso de "sinceramiento" económico está obligando a la sociedad a ordenar sus finanzas de una manera más realista. Para D’Alesio, una vez que la economía se estabilice por completo, el aprendizaje sobre la educación financiera y el orden de los gastos quedará como un activo para los hogares argentinos.

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