Según explicó, el problema se localiza cerca del cruce de la Ruta 11 y la avenida Alvear, donde las aguas servidas cubren la calle mezclándose con las aguas grises ante la falta de mantenimiento del sistema.
Maidana describió que este conflicto no es nuevo, sino que persiste desde hace casi una década sin una solución definitiva. "Es un problema de vieja data de más de cinco, por lo menos 7 años que tenemos", aseguró el entrevistado, quien detalló que, aunque el agua a veces baja sola por periodos cortos, el sistema colapsa cíclicamente, dejando a las familias rodeadas de desechos durante semanas o incluso meses.
La gravedad de la situación afecta directamente la movilidad y la salud de los frentistas, quienes se ven obligados a caminar sobre los desperdicios para salir de sus hogares. "Para cruzar la calle es sí o sí, hay que mojarse los pies, el calzado... No hay manera de esquivar porque es tanta el agua que sí o sí tené que pisar", relató Maidana con indignación, resumiendo su día a día con una frase irónica: "Vivimos con ese perfume".
A pesar de los constantes reclamos realizados a la empresa estatal SAMEEP, los vecinos denuncian una total falta de respuestas efectivas y una sensación de abandono institucional. Maidana lamentó que los operarios no acuden al lugar o se retiran sin brindar soluciones reales: "Ya sabemos que no dan bolilla, ni con el número de reclamo". La comunidad exige una intervención urgente para terminar con una insalubridad que consideran impropia de los tiempos actuales.





