La fiscalía en Derechos Humanos espera el resultado del informe para determinar si los efectivos detenidos tenían rastro de pólvora en sus manos.

 

A cuatro días del crimen del joven Josué Lagos en el barrio Los Silos de General San Martín, que se habría producido en una intervención policial y que las primeras hipótesis abonan la teoría de un caso de gatillo fácil, se espera que en las próximas horas se conozca el resultado de lo que coloquialmente se conoce como “barrido” que se practica a los cinco detenidos y que antes se conocía como determotest.

“La fiscal tendrá que buscar pruebas en otro lado”, indicó este martes el jefe de la Policía, Ariel Acuña, en la relación con Silvia Sluzar, a cargo de la Fiscalía de Derechos Humanos, y señaló que se pedirá por la libertad de los cinco efectivos, atento que en función del trayecto de la bala que terminó con la vida del muchacho de 23 años es complejo que haya sido disparada por un efectivo.

En el medio familiares señalaron que observaron que un policía utilizó su arma reglamentaria porque se le trabó la itaka con la que dispara balas de goma, mientras que uno de los detenidos dijo que le robaron su arma de la mochila durante el operativo en el que la comunidad protestó por la presencia policial.

 “En principio pareciera que se trató de un homicidio. Pero todavía hay que determinar el origen”, señaló el procurador General, Jorge Canteros.

En el medio, mientras se esperan los resultados, ayer se produjeron movilizaciones en San Martín y otras localidades pidiendo por la liberación de los efectivos.