Actualmente, Parra colabora trabajando con padres y jóvenes, aportando un enfoque centrado en agregar valor y fortalecer el carácter. Su labor busca ir más allá del apoyo convencional, apostando a la "trascendencia" de cada individuo.
Para Ricardo, la reconstrucción de la identidad es el primer paso hacia la recuperación, ya que considera que la adicción es una circunstancia que no define quién es la persona. En sus palabras: “La autoestima no es solo quererse, es recuperar la dignidad, la identidad y el poder de decidir sobre mi vida”. Parra describe esta valoración propia como un "sistema inmunológico" emocional que vuelve a las personas menos vulnerables ante las crisis.
Uno de los pilares de su enseñanza es que la capacidad de liderar no es un cargo jerárquico, sino un potencial innato que todos poseemos y debemos desarrollar. Parra sostiene firmemente que “líderes somos todos, todos nacemos con un potencial que es infinito”. Desde su perspectiva, el verdadero rol de un líder es actuar como un guía que ayuda a los demás a descubrir habilidades que creían no tener, basándose siempre en la humildad y la honestidad.
Finalmente, el experto enfatizó en la importancia de enfocarse en “pequeñas victorias diarias”, como la disciplina en el hogar o cumplir promesas, para reconstruir el "banco de confianza" personal. Su mensaje de cierre para quienes atraviesan momentos difíciles fue contundente: “No sos tus errores, tu pasado no define tu valor, tu historia no te condena, te enseña”. Para Ricardo, el futuro no depende de factores externos, sino de las decisiones que se tomen en el presente.





