Este proyecto, que surge como respuesta a la creciente demanda de herramientas de seguridad en la provincia, busca ofrecer una formación integral que combina la técnica física con el abordaje psicológico y legal para enfrentar situaciones críticas.
Rosa Ojeda, destacada subcampeona sudamericana, explicó que el judo es mucho más que un deporte de combate, definiéndolo como una herramienta fundamental para la vida cotidiana. "El judo es un estilo de vida donde lo primero que aplicamos es la disciplina, porque ahí entra el respeto hacia uno mismo y hacia los demás", señaló la profesora al resaltar los valores del arte marcial. Además, subrayó que la enseñanza principal de esta disciplina es la resiliencia: "Lo que aprendemos es a caer y a levantarse; no tenemos opción, hay que seguir".
Por su parte, Milena Pérez destacó que el objetivo de trabajar articuladamente entre el deporte y la psicología es reconstruir la identidad y la autoestima de las mujeres vulneradas. La profesional enfatizó que el conocimiento es la base de la prevención primaria para identificar y detener círculos de violencia a tiempo. "Nadie se salva solo, nos necesitamos el uno al otro", afirmó Milena, agregando con convicción que "la educación y la prevención salvan vidas" al generar nuevos proyectos y propósitos de vida.
La capacitación se dictará una vez por semana en un entorno exclusivo para mujeres, garantizando un espacio de privacidad y contención. El programa, que cuenta con aval educativo, incluirá nociones de seguridad pública y auxilio psicológico, permitiendo que las asistentes fortalezcan su capacidad de reacción ante riesgos en la vía pública o en el hogar. De esta manera, madre e hija buscan transformar el tatami en un lugar de sanación y empoderamiento para la comunidad chaqueña.






