Chespirito, el encanto de un creador de éxitos en la televisión

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Sigue siendo un fenómeno totalmente presente en el púbico, aun cuando, en la actualidad, sus programas no pueden ser emitidos por un litigio legal sobre los derechos de difusión, y a más de seis años de su muerte. Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, es una verdadera leyenda logró cautivar a generaciones en toda América latina, manteniendo el encanto de su humor.

Roberto Gómez Bolaños nació en Ciudad de México el 21 de febrero de 1929. Su destino como artista ya estaba marcado ya que su papá, Francisco Gómez Linares era pintor y dibujante. El genial Chespirito dio vida a personajes como el Chavo, el Chapulín Colorado, el doctor Chapatín o el Chómpiras, pero además supo rodear esos protagónicos de otros personajes igual de entrañables que incluso llegaron a modificar para siempre la vida de los actores y actrices que cumplieron esos roles.

Roberto estudió ingeniería, pero nunca ejerció. Es que su pasión siempre fue escribir y por ello, también su apodo que él mismo adoptó jugando con la pronunciación de asumirse un pequeño Shakespeare. Sus primeros trabajos fueron cuando tenía 22 años en una agencia de publicidad y tiempo después comenzó a hacer libretos radiales, televisivos y teatrales para ciclos de gran audiencia en México. El año que marcó un antes y un después fue 1969 cuando la televisora TIM le entregó un espacio para que él creara a su gusto. Fue entonces que hizo los humorísticos de actualidad Los Supergenios de la Mesa Cuadrada y El Ciudadano Gómez, con él como figura y acompañado por Ruben Aguirre, María Antonieta de las Nieves, Ramón Valdés y Florinda Meza, artistas que siguieron trabajando con él durante años.

Su impronta era tan característica que en menos de un año el programa dejó de llamarse como se llamaba originalmente para ser rebautizado como Chespirito, dando inicio al show que años más tarde se conoció en la Argentina donde el artista desplegaba todos sus personajes. De a poco se fueron sumando más sketch y a fines de los ’70 estrenó su primera película, El Chanfle, con el elenco que lo acompañó siempre.

Con sus personajes crecieron varias generaciones en toda América Latina que aún recuerdan las frases de la serie como: “Es que no me tienen paciencia”, “Fue sin querer queriendo”, “Bueno pero no te enojes” o “Al cabo que ni quería”.

Su creación más aplaudida fue el Chavo del Ocho, serie que – llamativamente – fue y sigue siendo muy cuestionada en sectores de la sociedad mexicana que entendían que mostraba un perfil “inadecuado” sobre la manera de ser de los mexicanos… Sin embargo, en toda América latina adoran a los personajes que giraron en esa historia de una vecindad disparatada: la Chilindrina, Quico, Don Ramón, Doña Florinda, el profesor Jirafales, la Bruja del 71, el señor Barrigas, Ñoño, Popis, Paty, Godines o Jaimito, el cartero, son una referencia que millones de espectadores conocen de inmediato.

Aunque el Chaco dejó de grabarse en 1980 siguió reproduciéndose con notable éxito de ráting en muchos países de este continente. Mucho se ha hablado y nadie parece tener la respuesta definitiva. Tal vez, todas lo sean para explicar por qué Chespirito y sus personajes siguen tan vivos en la memoria y el corazón de millones de televidentes.