Chapo: “Esto es un hecho político cargado de violencia”

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El ministro se refirió a las agresiones que sufrió de parte de un dirigente social. Duro cuestionamiento a la cultura de la extorsión y el apriete.

 

El ministro de Gobierno, Juan Manuel Chapo, lamentó la situación que lo tuvo como víctima que surgió cuando el dirigente Gustavo Monzón le arrojó una silla antes de que comenzara una reunión que debía efectuarse en Casa de Gobierno.

El funcionario señaló que si bien cotidianas las situaciones tensas con movimientos sociales nunca se dan agresiones de esta naturaleza e indicó que el ataque es producto de su posicionamiento público sobre el accionar de ciertos personajes que actúan como referentes.

“Monzón tiene un perfil violento, es el precio que tengo que pagar por algunas posturas lo haré”, expresó en declaraciones a Radio Facundo Quiroga.

El exconcejal capitalino indicó también que en el campo de la dirigencia social con el grueso de los representantes se pueden dar avances para atender demandas genuinas propias de una provincia jaqueada por indicadores sociales, pero que existe una minoría en la que están Monzón que no cuentan con legitimidad. “Esto es un hecho político cargado de violencia, no expresa en absoluto el sentir y el parecer de un gran sector de la población de Chaco”, indicó.

Antes, el ministro efectuó un descargo en el que agradeció las “muestras de solidaridad y afecto que me han hecho llegar, me encuentro en perfecto estado de salud y con mucha tranquilidad a pesar de lo ocurrido, ninguna agresión, por violenta que sea, va a lograr amedrentarne ni apartarme de mis convicciones más profundas, aquellas que abracé con pasión desde la militancia política y el Peronismo.

Soy plenamente consciente que fijar una postura con aquellos que siempre se sintieron impunes tiene sus consecuencias, tengo la templanza suficiente para hacerlo, lo acepto como parte de la función que hoy me toca desempeñar, prefiero mi dignidad a ser rehén de los violentos, que no lograrán ni asustarme ni amedrentarme, muy por el contrario, sólo fortalecen mis convicciones, que no son otras que las de vivir en un Estado de derecho donde las leyes se cumplan y los derechos de todos sean respetados”.