A más de cinco años del crimen de Fernando Báez Sosa, Lucas Pertossi rompió el silencio desde la cárcel en una entrevista. El joven condenado reconstruyó los momentos posteriores al ataque fatal en Villa Gesell, centrándose específicamente en el encuentro que mantuvo con sus amigos en un local de comidas rápidas minutos después del asesinato.
Según su testimonio, la conversación con Máximo Thomsen y el resto del grupo no giró en torno a la agresión, sino que se mantuvo en un plano cotidiano. “Hablamos de la noche, de chicas, de cosas normales”, aseguró Pertossi, remarcando que en ese momento nadie mencionó el episodio violento ni expresó preocupación por el estado de la víctima.
El exrugbier afirmó que en aquel encuentro predominó un clima de total falta de dimensión sobre la gravedad de lo sucedido, llegando a declarar que "actuaron como si nada hubiera pasado". Aunque definió el hecho como una “tragedia que se fue de las manos” y negó la existencia de un plan previo, expresó su arrepentimiento por no haber intervenido para evitar el desenlace.
Pertossi también aprovechó la oportunidad para cuestionar la estrategia legal que se llevó adelante durante el juicio en Dolores. “Me sentí mal defendido”, afirmó el joven, criticando que se haya mantenido una defensa en bloque cuando, según su postura, no todos los acusados tuvieron el mismo grado de participación en el homicidio.
Actualmente, la defensa de Pertossi ha solicitado la nulidad de su sentencia y un nuevo juicio, bajo el argumento de que su rol fue únicamente de partícipe secundario. Sus abogados enfatizan que él nunca tuvo contacto físico con Fernando y que no se hallaron rastros de sangre de la víctima en sus prendas, a diferencia de otros condenados a perpetua.





