Boca tocó fondo otra vez: perdió con Atlético Tucumán y quedó eliminado de la Copa Argentina

24 de julio 2025, 8:43hs

Otro golpe brutal sacude a Boca Juniors, que volvió a decepcionar y quedó eliminado de la Copa Argentina tras perder 2-1 con Atlético Tucumán. El equipo dirigido por Miguel Ángel Russo sumó su décimo partido consecutivo sin victorias, igualando la peor racha de la historia del club. El gol agónico de Cavani en la última jugada apenas sirvió para decorar el marcador: antes, Ferreira y Bajamich habían sellado la clasificación del Decano, que enfrentará a Newell’s en octavos.

La derrota no hizo más que profundizar una crisis que ya parece estructural. Boca se desmorona en lo futbolístico, lo institucional y lo anímico, y el ciclo actual, liderado por Juan Román Riquelme desde la dirigencia, empieza a mostrar signos de agotamiento sin retorno. La falta de rumbo es evidente, tanto en la cancha como en las decisiones dirigenciales. Desde la conformación del plantel hasta la elección del entrenador, todo parece fallar.

La versión de Boca que se vio anoche volvió a ser preocupante: sin ideas, sin reacción, sin convicción. Salvo algunos chispazos de Merentiel —que generó la jugada del descuento y fue lo más rescatable del equipo—, el Xeneize repitió falencias conocidas: escasa generación de juego, desequilibrio individual ausente, y errores tácticos que lo dejaron expuesto ante un rival modesto pero con un plan claro.

Ni las figuras se salvan: Cavani sigue acumulando goles errados, Paredes no logra encajar ni influir, Rojo está fuera de ritmo, y muchos refuerzos no han estado a la altura. Agustín Marchesin, casi sin reacción bajo los tres palos, simboliza una estructura que envejece y no se renueva con calidad.

Russo, que asumió hace seis partidos, también parece arrastrado por el derrumbe general. Las decisiones del técnico son cada vez más difíciles de defender, y el equipo que presentó ante los tucumanos fue una muestra más de que el problema excede el banco: el conflicto es de fondo, y el proyecto deportivo está en revisión total.

Boca se quedó sin otra chance para clasificar a la Copa Libertadores 2026, y el ciclo actual suma ya tres años sin títulos. En ese contexto, Riquelme enfrenta su momento más delicado como dirigente. La idolatría ya no alcanza para sostener un proyecto sin resultados. ¿Habrá cambios profundos o simplemente más parches? Por ahora, Boca colecciona papelones y parece no encontrar la salida.

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