Boca Juniors quedó eliminado en la definición por penales, en otro polémico partido por la Copa Libertadores de América. Atlético Mineiro pasó a cuartos de final y espera al ganador de la llave entre Argentinos Juniors y River Plate. Otra vez el sistema de asistencia tecnológica para el arbitraje (VAR) quedó en el ojo de la tormenta, tras haberle anulado un gol convertido por Weingandt en el segundo tiempo, por un supuesto offside previo de Diego González.

En el inicio de las acciones, el elenco de Belo Horizonte buscó asfixiar al Xeneize en cada sector del campo con presión extendida, en pos de no dejarlo pensar. Asi fue que en los primeros, minutos el local llegó a fondo. Matías Zaracho quedó cara a cara con Rossi, pero definió mal y el arquero ganó el duelo. Con el correr de los minutos, la visita empezó a hacer pie y a estirar las posesiones provocando la ansiedad de los dueños de casa. El primer tiempo se fue extinguiendo en un duelo muy táctico, con poco riesgo asumido por los protagonistas más preocupados en anularse, en evitar la construcción adversaria. Los brasileños edificaron algunas combinaciones interesantes hasta el borde del área, pero los remates posteriores fueron neutralizados o desviados. También Boca tuvo una clara a los 41′ cuando Pavón se asoció con Villa, quien aceleró y probó al arco, pero Everson rechazó hacia un costado.

El segundo tiempo transcurría sin emociones, una batalla plenamente física, hasta que se desató un nuevo escándalo con el VAR como protagonista. A los 16 minutos, un centro frontal provocó un rechazo defectuoso del arquero. La pelota le quedó a Weigandt quien con un tiro franco, abrió el marcador. Sin embargo, al igual que lo acontecido en la Bombonera hace una semana, el VAR resultó una pesadilla para Boca. Los jugadores del Mineiro reclamaron por una supuesta falta inicial del lateral, que no existió. Pero el árbitro Ostojich demoró en reanudar porque la tecnología estaba revisando la acción. El VAR llamó al uruguayo a la pantalla y terminó anulando la conquista, al entender que Diego González, en supuesta posición adelantada, intentó intervenir antes de la salida del guardameta. Al decir supuesta queda en claro que ninguna imagen de las reiteradas por la TV demostró esa posición indebida del jugador argentino. Como era de esperarse, todo el banco de suplentes saltó a la cancha con furia, incluido el técnico Miguel Russo. Hubo empujones, amenazas de peleas y el clima del partido quedó totalmente enrarecido.

De ahí en adelante, no se vio nada que fuera interesante para el espectáculo. Mucha pierna fuerte, mucha protesta y un árbitro (el uruguayo Ostojich que ya traía antecedentes al menos polémicos) que seguía “manejando” las decisiones según su criterio y con el reglamento dejado a un costado. Asi se llegó a la tanda de penales.

En la definición, comenzó Hulk malogrando su penal y con Rojo poniendo en ventaja a Boca. Sin embargo, tras el tanto anotado por Nacho Fernández, Villa dejó su remate suave en las manos del arquero rival. Junior Alonso puso en ventaja a Mineiro y Rolón también falló su tiro. Todo parecía equilibrarse tras el resbalón de Hyoran que hizo que su remate saliera lejos del arco. En el siguiente turno, Izquierdoz pateó muy alto por encima del travesaño y finalmente el arquero Ederson pateó dejando sin chances a Rossi. Fue 3 a 1 en la tanda de penales de una escandalosa llave de octavos de final en esta Copa Libertadores.