La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) hizo oficial su rechazo unánime al proyecto denominado FIFA Forward Enterprise, alineándose de forma directa con las posturas asumidas previamente por la UEFA y la Concacaf. De esta manera, las tres confederaciones conformaron un bloque mayoritario a nivel global que tensiona al máximo la conducción de Gianni Infantino y amenaza con paralizar el calendario deportivo internacional.
La iniciativa impulsada por el presidente de la entidad madre busca abrir el capital de las competencias oficiales a la participación de fondos de inversión corporativos y privados. Desde el organismo asiático señalaron que el proyecto adolece de viabilidad para generar el consenso necesario para una reforma estructural de este tipo y criticaron la omisión de consultas previas a las federaciones miembro.
Crece el peligro de boicot a los certámenes internacionales
La unificación de criterios entre Asia, Europa y Norteamérica dejó al descubierto fallas críticas en los canales de toma de decisiones del ente regulador y encendió las alarmas sobre el desarrollo de las competencias programadas.
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La postura de Europa: La UEFA ya había sido el primer organismo continental en deslizar la posibilidad extrema de retirar a sus selecciones nacionales de los torneos organizados por la FIFA mientras la privatización continúe en análisis.
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Competencias en riesgo: Una medida de fuerza de este tenor impactaría en forma directa y en el corto plazo sobre la Copa del Mundo Femenina Sub-20, cuya realización está prevista para septiembre en Polonia y cuenta con clasificadas como España, Estados Unidos, Inglaterra y Francia.
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Pedido de reforma: Ante la crisis institucional, la AFC exigió la reestructuración urgente de los marcos deliberativos para restablecer la transparencia en la gobernanza del fútbol mundial.





