Este año, el predio reúne a más de 680 expositores, incluyendo artesanos, emprendedores, pymes e instituciones, quienes comparten protagonismo con la gastronomía regional y la Expo Industria y Comercio.
Mientras que el certamen de escultura representa el corazón simbólico del evento, esta feria aporta el "pulso cotidiano" al transformar la producción cultural en desarrollo económico. En este territorio conviven oficios tradicionales como el tejido y el tallado con nuevas propuestas que eligen esta edición para mostrar sus productos por primera vez.
La masiva concurrencia de miles de familias reafirma a Resistencia como un destino turístico invernal de primer nivel con una agenda de excelencia. El encuentro entre lo cultural y lo comercial demuestra que ambos aspectos pueden potenciarse mutuamente sin que el arte pierda su sentido fundamental dentro de la comunidad.
Finalmente, la feria destaca que el arte y el trabajo manual no son mundos separados, sino tradiciones que se entrelazan para el disfrute de todos. De esta manera, el evento confirma que la producción artística que se exhibe y vende en cada puesto sigue siendo un bien público accesible para todos los visitantes.








