Amor, alianzas y shippeos: así fueron las bodas dentro de Gran Hermano

La casa vivió una particular ceremonia con parejas reales, imaginarias y algunas que sorprendieron hasta a los propios participantes.
20 de agosto 2026, 9:10hs

La casa de Gran Hermano: Generación Dorada volvió a vivir una de sus noches más particulares con una ceremonia de bodas que tuvo a Andrea del Boca como jueza de paz. El evento combinó humor, emoción y una serie de parejas que reflejaron los distintos vínculos construidos durante el reality.

La actriz abrió la ceremonia con un discurso que rápidamente capturó el espíritu del programa y destacó que en ese universo hasta compartir un mate o el baño puede terminar en casamiento. “Nos hemos reunido aquí para celebrar el amor, los vínculos y esa extraña magia que solo nos da esta casa”, expresó.

El ritual reunió a 11 parejas: Manuel “Manu” Ibero y Lola Tomaszeuski, Sol Abraham y Cinzia Francischiello, Yanina Zilli y Martín Rodríguez, Brian Sarmiento y Danelik Galazán, Nenu López y Franco Zunino, Lolo Poggio y Nick Sicaro, Luana Fernández y Matías Hanssen, Juanicar y Campanita, Nazareno Pompei y Tamara Paganini, Charlotte Caniggia y Esteban Cola, y Luz Tito y Santiago Algorta.

Lejos de tratarse de vínculos homogéneos, las duplas representaron distintas relaciones surgidas dentro y alrededor de la convivencia. Algunas tenían historias concretas, otras fueron producto de los tradicionales shippeos del público y también hubo parejas imaginarias o platónicas.

Del Boca tomó esa diversidad con humor y hasta abrió la posibilidad de que alguien se arrepintiera antes de continuar. “Y si alguno tiene dudas, en este momento preciso es el momento de hacerse el distraído, el sordo, correr a la salida o a la puerta giratoria o autofulminarse”, bromeó antes de comprobar que no había objeciones.

La actriz también imaginó posibles futuros para algunas de las parejas y planteó que determinados vínculos podrían trascender el juego. Entre risas, habló incluso de participantes que algún día podrían regresar a la casa en un “congelado” junto a sus futuros hijos, mientras diferenciaba los romances consolidados de aquellos que apenas quedaban en un shippeo.

Finalmente, Del Boca definió las bodas como una tradición inseparable del reality y cerró la ceremonia con una frase que resumió el espíritu de la noche: “Porque en esta casa y su loca intensidad, si dos personas se miran más de tres segundos seguidos, mejor es que vayan reservando el salón”.

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