Una devastadora tormenta invernal se cobró la vida de al menos 38 personas en diversas zonas de Estados Unidos durante la última semana. El fenómeno, calificado por el Servicio Meteorológico Nacional como "monstruoso", cubrió de nieve y hielo una franja de más de 2.000 kilómetros, afectando peligrosamente la circulación y los servicios desde Texas hasta Massachusetts.
Las muertes registradas se vinculan directamente con la exposición al frío extremo, accidentes viales y tragedias específicas, como el fallecimiento de tres niños en Texas al caer en un estanque congelado. En la ciudad de Nueva York, varias víctimas fueron halladas en el exterior, lo que resalta el grave riesgo de hipotermia ante las temperaturas gélidas.
El impacto en la infraestructura es crítico, dejando a más de 550.000 clientes sin suministro eléctrico, especialmente en Tennessee, Mississippi y Kentucky. Esta falta de energía dejó a miles de familias sin calefacción durante días; en Nashville, algunos residentes relataron que la situación fue tan extrema que podían ver su propio aliento dentro de sus hogares.
Ante la magnitud del evento, se ha declarado el estado de emergencia en al menos diez estados y se suspendieron las actividades escolares en distritos como Nueva York tras registrarse la mayor nevada en años. Las autoridades de salud advierten que permanecer a la intemperie apenas diez minutos puede derivar en casos de congelación o hipotermia.
El panorama para los próximos días sigue siendo alarmante, ya que se pronostica una nueva ola de aire ártico y más tormentas para el fin de semana. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas activas desde Texas hasta Pensilvania, advirtiendo que la sensación térmica podría descender hasta los -29 °C en las zonas más afectadas.





