Alarma en el turismo: destinos tradicionales de Argentina registran niveles de ocupación casi nulos

Este fin de semana largo por el Día del Trabajador expone la profundidad del impacto de la crisis económica en el sector turístico interno.
1 de mayo 2026, 8:00hs

Según relevamientos recientes, las reservas en destinos tradicionales como la Costa Atlántica, las zonas serranas y gran parte del norte argentino son prácticamente inexistentes. Este panorama genera una fuerte alarma entre los operadores, quienes ven con preocupación la falta de demanda para un feriado que históricamente movilizaba a miles de viajeros.

En ciudades emblemáticas como Mar del Plata, los hoteles reportan una disponibilidad casi total, una situación que se replica en localidades como Pinamar, Villa Gesell y el Partido de La Costa. Los operadores locales advierten que este estancamiento no solo afecta el consumo inmediato, sino que rompe la tradición de los turistas de utilizar estas fechas para planificar sus próximas vacaciones de invierno. De mantenerse estos indicadores, el sector teme enfrentar una de las peores temporadas de la historia.

El escenario actual refleja lo que analistas denominan una "economía de dos velocidades", donde el consumo turístico se sostiene únicamente en los estratos de mayor poder adquisitivo. Mientras el turismo masivo se desploma, los destinos denominados "premium", especialmente los centros de esquí, muestran una realidad opuesta. Bariloche aparece como la gran excepción de la jornada, con niveles de ocupación que se encuentran cerca de completar su capacidad hotelera total.

Fuera de la zona andina, solo las Cataratas del Iguazú logran sostener cifras aceptables con un nivel de reservas cercano al 70%. Esta retracción generalizada también se trasladó a los viajes al exterior, que en marzo sufrieron una caída interanual del 32,9%. El descenso fue aún más drástico en los traslados por vía terrestre a través de pasos fronterizos, los cuales registraron una baja del 41% respecto al año anterior.

En definitiva, el feriado del 1º de mayo consolida un cambio de hábito forzado por la pérdida de poder adquisitivo de la clase media, que redujo notablemente sus escapadas. Sin el impulso de los viajes espontáneos de último momento, la balanza turística nacional muestra un saldo negativo de 705.000 viajeros entre los argentinos que salen y los extranjeros que ingresan al país. El sector queda ahora a la expectativa de factores externos como el clima para intentar captar algún flujo mínimo de visitantes de última hora.

MÁS LEÍDAS

Te puede interesar