La necesidad de una reforma laboral y tributaria para mejorar la competitividad de la industria fue uno de los ejes que planteó Martín Cabrales, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, en una entrevista en Rivadavia Resistencia. Allí remarcó las dificultades estructurales de producir en el país: “Fabricar en Argentina es más difícil que en otra parte del mundo”.
En relación al mercado laboral, Cabrales sostuvo que el sistema actual está agotado y que uno de los principales problemas es la informalidad: “Argentina tiene un 45% de informalidad y el más perjudicado es el trabajador. La modernización laboral es necesaria para tomar gente y sacarla de la informalidad”. En ese sentido, agregó que la litigiosidad desalienta la contratación: “Hay comercios que, si tienen que despedir a un empleado, tienen que vender el fondo de comercio para poder pagar”.
El dirigente industrial remarcó que cualquier apertura económica debe ir acompañada de condiciones equitativas para competir: “Yo estoy de acuerdo con la apertura que favorece al consumidor, pero el consumidor es el trabajador; si no hay trabajo, no hay consumo”. Sobre ese punto, insistió en que sin cambios estructurales la industria local queda en desventaja: “Si no se nivelan las condiciones laborales e impositivas, es imposible competir con países que tienen costos totalmente distintos”.
Al referirse al consumo masivo y a la carga impositiva, Cabrales fue crítico del rol del Estado: “Es un socio pesado que participa de las ganancias pero nunca de las pérdidas”. Aun así, se mostró moderadamente optimista: “Veo una cierta recuperación en enero y una mejora en algunos productos de consumo masivo, aunque es muy heterogénea y no impacta igual en todos los sectores”.
Finalmente, al ejemplificar con el caso del café, explicó el peso de los impuestos en los precios y comparó la situación con otros países: “En la Argentina un producto en góndola tiene entre 46% y 47% de carga impositiva y una bebida llega al 52%. Producir acá es un 30% más caro que en Brasil”. También remarcó los costos logísticos y concluyó: “El grano se importa igual que en Italia o Suiza, la diferencia es que en Argentina se paga mucho más por impuestos e infraestructura”.





