Día del Maestro: Sarmiento, el autodidacta que hizo de la educación una misión

Fue autodidacta, periodista, escritor, político y presidente, pero hizo de la educación el gran eje de su vida.
11 de septiembre 2026, 9:45hs

Domingo Faustino Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay, a los 77 años, después de una vida atravesada por la enseñanza, el periodismo, la política, los exilios y una permanente defensa de la educación. Desde su nacimiento en San Juan hasta su llegada a la Presidencia de la Nación, construyó una trayectoria marcada por la formación autodidacta y por una convicción que mantuvo hasta sus últimos días: la educación era una de las principales herramientas para transformar la sociedad.

Un autodidacta formado entre libros y dificultades

Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en El Carrascal, San Juan, en una familia de recursos limitados. Su madre, Paula Zoila Albarracín, sostuvo el hogar con trabajos de tejido, mientras que su padre, José Clemente Cecilio Quiroga Sarmiento, se desempeñaba como arriero.

Su madre, Paula Albarracín. Según él la describió, era una mujer de carácter y la que mantenía el hogar.
Retrato de José Clemente Sarmiento, papá de Domingo.
Casa natal de Sarmiento, tal como está en la actualidad.

Aprendió a leer cuando tenía apenas cuatro años y, desde los cinco, asistió durante nueve años a la Escuela de la Patria, donde recibió su primera formación.

Retrato de Sarmiento en 1845, realizado por el pintor sanjuanino Benjamin Franklin Rawson, con quien sostenía un vínculo artístico y amistoso.

Su camino educativo, sin embargo, estuvo marcado por las dificultades. No pudo acceder a una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales ni ingresar al Seminario de Loreto, por lo que continuó su formación por cuenta propia. Estudió matemática con el ingeniero Barreau, latín y teología junto a su tío José de Oro y aprendió francés de manera autodidacta, una característica que se convertiría en una constante durante toda su vida.

En "Civilización y Barbarie", Sarmiento describe la dicotomía entre progreso y atraso, y realiza una biografía del caudillo riojano Facundo Quiroga.

A los 15 años comenzó a enseñar en San Francisco del Monte y poco después su vida quedó atravesada por los enfrentamientos políticos de la época. Sus posiciones unitarias lo llevaron al exilio en Chile, donde trabajó como maestro y también desarrolló distintas actividades comerciales. Allí nació su hija Ana Faustina, fruto de su relación con María Jesús del Canto, y continuó ampliando sus conocimientos, incluso con el aprendizaje del inglés y el italiano.

Ana Faustina, su hija que nació en Chile y que crió su abuela Paula Albarracín.

Exilios, periodismo y una vocación que no dejó de crecer

Durante sus años en Chile, Sarmiento combinó la enseñanza con el periodismo y la escritura. Fundó el Colegio de Señoritas de Santa Rosa de América y creó el periódico El Zonda, una experiencia que terminó con su encarcelamiento y nuevas amenazas. En otro de sus exilios escribió algunas de sus obras más importantes, entre ellas Facundo, Recuerdos de Provincia, Educación Popular y Argirópolis, mientras profundizaba sus ideas sobre el papel de la educación en el desarrollo de una sociedad.

En 1845, el gobierno chileno le encomendó estudiar los sistemas educativos de otros países. Ese viaje lo llevó por Europa, el norte de África y Estados Unidos, donde conoció experiencias que marcarían definitivamente su pensamiento. En territorio estadounidense tomó contacto con Horace Mann y Mary Mann y quedó especialmente impresionado por la formación de docentes y por el sistema de escuelas normales. A partir de esa experiencia comenzó a impulsar con mayor fuerza la preparación profesional de los maestros y la incorporación de mujeres docentes provenientes de Estados Unidos.

Su vida política también fue creciendo. Regresó a la Argentina, participó del Ejército Grande de Justo José de Urquiza y luego tomó distancia del caudillo entrerriano. Fue gobernador de San Juan, senador y diplomático, además de continuar escribiendo y participando activamente de los debates políticos de su tiempo. En 1865 fue designado representante diplomático en Estados Unidos y llegó a ese país poco después del asesinato de Abraham Lincoln, sobre cuya figura también escribió.

En el Ejército Grande que derrotó a Rosas, Sarmiento fue boletinero. Escribió un diario de esa campaña.

Durante esa etapa recibió una de las noticias más dolorosas de su vida: la muerte de su hijo adoptivo, Dominguito, en la batalla de Curupaytí. Poco después fue elegido presidente de la Nación y regresó a la Argentina para asumir el cargo en 1868.

El presidente que hizo de la educación una política de Estado

Durante su presidencia, entre 1868 y 1874, Sarmiento llevó muchas de sus ideas al terreno de las políticas públicas. En un país donde el primer censo nacional había revelado que alrededor del 77% de la población era analfabeta, impulsó una expansión educativa que incluyó la creación de cientos de escuelas, el desarrollo de las escuelas normales y la llegada de maestras estadounidenses para fortalecer la formación docente.

Rancho donde funcionó la escuela fundada por Sarmiento y por su tío en San Francisco del Monte, en la provincia de San Luis.
La casa que Sarmiento hizo construir en Asunción y que supervisó personalmente (Archivo General de la Nación).

Su proyecto no se limitó a las aulas. Durante su gobierno se creó el Observatorio Astronómico Nacional, dirigido por el estadounidense Benjamín Gould, y se impulsaron la Academia Nacional de Ciencias y la primera Exposición Nacional de Industria y Agricultura. También se organizaron organismos vinculados con la estadística y la agricultura, se creó el Colegio Militar y se promovieron espacios públicos como el Parque Tres de Febrero.

La frase “escuelas, escuelas y más escuelas” sintetiza buena parte de la concepción que atravesó su gestión. Para Sarmiento, la educación debía ser una herramienta de modernización y también un instrumento para ampliar las posibilidades de desarrollo del país. Esa mirada continuó después de su mandato, cuando volvió a ocupar cargos legislativos y vinculados con la educación.

Hasta sus últimos días siguió pensando en la educación

Después de la Presidencia, Sarmiento continuó trabajando como senador y superintendente de escuelas. Durante esa etapa se produjo incluso la primera huelga de maestros registrada en el país. Lejos de abandonar su preocupación por la enseñanza, siguió escribiendo, debatiendo y participando de proyectos educativos hasta sus últimos años.

En mayo de 1888 viajó a Paraguay buscando un clima más favorable para su salud. Allí tampoco abandonó su actividad: colaboró en proyectos vinculados con la Ley de Educación Común, la reorganización de bibliotecas y museos, la creación de un sistema de pensiones para docentes y distintos planes escolares. También promovió la llegada de maestras estadounidenses y trabajó en proyectos vinculados con la agricultura y la introducción de nuevas especies vegetales.

En sus últimos meses mantuvo además una relación cercana con Aurelia Vélez, con quien había sostenido un vínculo durante décadas. El 5 de septiembre encontró agua en un pozo, pero poco después comenzó a sentirse mal. Los médicos diagnosticaron una “caquexia cardíaca” y su estado se deterioró rápidamente hasta que murió, poco después de las dos de la madrugada del 11 de septiembre de 1888, en Asunción.

Con Aurelia Vélez Sarsfield mantuvo una relación durante 25 años.

Su muerte provocó tres días de duelo nacional en Paraguay y sus restos fueron trasladados posteriormente a la Argentina en un extenso recorrido que pasó por Formosa, Las Palmas, Corrientes, Rosario y San Nicolás antes de llegar a Buenos Aires el 21 de septiembre. Una multitud acompañó el cortejo hasta el cementerio de la Recoleta, donde finalmente fue sepultado.

Costumbres de otras épocas. Se le tomaba una fotografía al ser querido recién fallecido.
21 de septiembre: llegada de los restos de Sarmiento al puerto de Buenos Aires.

Desde 1943, cada 11 de septiembre se conmemora en Argentina el Día del Maestro en homenaje a Sarmiento. La fecha no se explica solamente por los cargos que ocupó ni por su extensa obra política, sino por la profesión que atravesó toda su vida: la de enseñar, incluso cuando las circunstancias lo llevaron lejos de las aulas. Su legado quedó asociado así a una idea que convirtió en proyecto de país y que terminó sobreviviéndolo por generaciones.

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