Se fue Samuel “Chiche” Gelblung, el periodista que nunca dejó de mirar adelante

A los 82 años, murió una de las figuras más influyentes y disruptivas de los medios argentinos.
9 de septiembre 2026, 8:05hs

Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años en el Sanatorio Mater Dei de Buenos Aires, donde había sido internado el martes por un cuadro respiratorio. La noticia fue confirmada por su familia y provocó una profunda conmoción en el mundo de los medios, donde construyó durante más de cinco décadas una carrera marcada por la audacia, la polémica, la curiosidad y una capacidad permanente para reinventarse.

Era la cuarta internación que atravesaba en lo que iba del año y en los últimos meses había enfrentado distintas complicaciones de salud. Sin embargo, continuó trabajando prácticamente hasta sus últimos días. Esa perseverancia resumía buena parte de su personalidad: incluso frente a las dificultades médicas, insistía en seguir adelante y repetía una frase que terminó convirtiéndose en una definición de su propia vida: encaraba cada día “como si fuera a vivir 200 años”.

Una vida marcada por la supervivencia

Nacido en Buenos Aires en 1944 y criado en Villa Devoto, Gelblung atravesó una infancia compleja, marcada por las tensiones familiares, el activismo político clandestino de sus padres y una convivencia que él mismo describió como insoportable. A los 14 años decidió abandonar su casa y comenzó una vida de independencia temprana, trabajando en distintos oficios y construyendo una personalidad autodidacta que luego trasladaría a su carrera periodística.

El mundo de los medios apareció como una oportunidad para transformar esa historia. Sin haber terminado el colegio, logró ingresar a una escuela de periodismo y comenzó a abrirse camino en las redacciones. Su desembarco en Editorial Atlántida, en 1966, marcó el inicio de una carrera que rápidamente llamó la atención por sus métodos poco convencionales y su capacidad para conseguir información donde otros no llegaban.

De las revistas a una televisión que cambió para siempre

Uno de los grandes capítulos de su trayectoria estuvo ligado a la prensa gráfica. Fue director de la revista Gente entre 1975 y 1981 y luego de La Semana, donde impulsó una forma de hacer periodismo basada en la investigación, el impacto y la cercanía con el público. Nunca renegó de los formatos populares ni de las críticas que recibía por su estilo: entendía que el periodismo debía atraer, sorprender y provocar.

Su llegada a la televisión terminó de convertirlo en una figura masiva. Programas como Memoria marcaron una época y consolidaron una identidad que combinaba investigación, entrevistas, policiales, actualidad y una puesta en escena disruptiva. Chiche se convirtió en uno de los periodistas que mejor entendió el impacto de la televisión y supo adaptarse a cada transformación de los medios sin perder su estilo directo.

El periodista que siempre quería estar donde ocurrían las cosas

Su carrera también estuvo atravesada por coberturas internacionales y escenarios de conflicto. Vietnam, Biafra, la Guerra de los Seis Días, Yom Kipur y otras zonas de máxima tensión formaron parte de un recorrido profesional que mantuvo hasta sus últimos años. En 2022, con 79 años, volvió a realizar una cobertura en Ucrania, convencido de que un periodista debía estar en el lugar donde sucedían los hechos.

La radio también fue una parte fundamental de su vida profesional. Pasó por La Red, Continental, Radio 10, Radio Rivadavia y La 100, además de impulsar proyectos digitales como Minuto Uno, Infoveloz y Rating Cero. Su presencia se extendió a prácticamente todas las plataformas y formatos, convirtiéndolo en uno de los grandes protagonistas de la transformación de los medios argentinos.

Una vida personal atravesada por el amor y las pérdidas

Fuera de las cámaras, Cristina Seoane ocupó un lugar central en su vida. Se conocieron en la revista Gente y construyeron una relación que atravesó crisis, separaciones y reconciliaciones hasta consolidarse como una de las parejas más duraderas del ambiente. Gelblung reconocía a Seoane como “el gran amor” y “el equilibrio” de su vida, junto a sus hijos Maggie, Mary y Federico y sus siete nietos.

La pérdida de sus padres y de su hermana Olga también dejó marcas profundas en su historia. Gelblung habló públicamente sobre esas experiencias y sobre su dificultad para aceptar la muerte, aunque nunca dejó que ese temor lo paralizara. Por el contrario, mantenía proyectos constantes, hablaba de lanzar nuevos medios y sostenía que una persona tenía “la edad de sus proyectos”.

El sueño de la Luna y un legado que sobrevivirá a las generaciones

Entre sus múltiples excentricidades, Chiche llegó a inscribirse como voluntario para participar de un eventual viaje a la Luna. También acumulaba miles de objetos y reconocía una personalidad compulsiva, pero detrás de esas historias aparecía siempre el mismo motor: una curiosidad que nunca abandonó.

Hasta sus últimos meses continuó recibiendo reconocimientos, entre ellos el premio al mejor programa de magazine en el Martín Fierro de Cable 2025. La muerte de Chiche Gelblung deja un vacío enorme en el periodismo argentino, pero también una trayectoria difícil de encasillar: fue director, cronista, conductor, empresario, entrevistador y provocador. Polémico para algunos, brillante para otros, pero imposible de ignorar para todos, dejó una huella definitiva en la historia de la prensa, la radio y la televisión del país.

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