Pequeños hábitos, grandes cuidados: qué hacer para mantener una buena higiene

Lavarse las manos, cuidar los alimentos y ventilar los ambientes son algunas de las acciones que pueden reducir riesgos.
3 de septiembre 2026, 9:48hs

Cada 3 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Higiene, una fecha que busca poner en primer plano algo tan cotidiano como importante: mantener buenos hábitos de limpieza puede ayudar a prevenir enfermedades. La higiene no se limita al aseo personal, sino que también alcanza a los alimentos, los hogares, los lugares de trabajo y los espacios que compartimos.

¿Qué hábitos conviene incorporar todos los días?

Hay prácticas sencillas que forman parte de la prevención y que pueden reducir la circulación de microorganismos. Entre las más importantes se encuentran:

  1. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente antes de comer o preparar alimentos y después de ir al baño.
  2. Limpiar todas las zonas de las manos, incluyendo palmas, dorsos, dedos, espacios entre ellos y debajo de las uñas.
  3. Lavar frutas y verduras con agua potable antes de consumirlas, especialmente cuando se comen crudas.
  4. Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos durante su preparación y conservación.
  5. Mantener limpias las superficies de uso frecuente, principalmente en cocinas y baños.
  6. Ventilar los ambientes de manera regular, especialmente cuando permanecen varias personas en espacios cerrados.
  7. Manipular y conservar correctamente los alimentos, respetando las condiciones de temperatura necesarias.
  8. Eliminar adecuadamente los residuos para evitar la acumulación de basura y la aparición de insectos y otros vectores.
  9. Cubrirse al toser o estornudar y lavarse las manos después.
  10. No compartir determinados objetos personales cuando exista riesgo de transmisión de infecciones.

El lavado de manos tiene un papel central

Las manos están en contacto permanente con objetos y superficies y pueden transportar microorganismos de un lugar a otro. Por eso, el lavado correcto es una de las herramientas más simples para interrumpir cadenas de transmisión y resulta especialmente importante antes de preparar o consumir alimentos, después de utilizar el baño y al regresar de determinados espacios públicos.

Higiene no significa desinfectar todo

También es importante diferenciar limpieza y desinfección. La limpieza permite retirar suciedad y parte de los microorganismos de una superficie, mientras que la desinfección utiliza productos específicos para reducirlos o eliminarlos; por eso, no todos los espacios necesitan una desinfección permanente y el uso excesivo de productos químicos tampoco significa mayor protección.

El agua segura también es parte de la prevención

Hablar de higiene implica además hablar de acceso al agua potable y a condiciones adecuadas de saneamiento. Mantener estos hábitos no depende solamente de decisiones individuales, ya que contar con agua segura y lugares apropiados para higienizarse es una condición fundamental para proteger la salud.

La experiencia de la pandemia volvió a demostrar la importancia de estas prácticas, pero su utilidad no termina con una emergencia sanitaria: la prevención también se construye con pequeñas acciones repetidas todos los días, capaces de proteger a una persona, a su familia y también a la comunidad.

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