Cada 24 de agosto, Argentina celebra el Día del Lector, una fecha creada por la Ley Nacional 26.754 para homenajear el nacimiento de Jorge Luis Borges, una de las figuras más importantes de la literatura argentina y universal. A 127 años de su nacimiento, la jornada propone algo tan sencillo como poderoso: volver a los libros, recuperar el placer de leer y descubrir todo lo que puede abrir una historia cuando alguien decide sumergirse en ella.
La elección de Borges como protagonista de esta celebración tiene un motivo especial. Para el autor de El Aleph, la lectura no era simplemente una actividad intelectual, sino una forma de felicidad, descubrimiento y encuentro con otros mundos. Su obra convirtió a bibliotecas, laberintos, enciclopedias, espejos y libros en verdaderos protagonistas de historias que todavía hoy siguen desafiando a lectores de distintas generaciones.
¿Por qué leer sigue siendo tan importante?
Más allá del homenaje a Borges, el Día del Lector busca recordar que leer tiene un impacto que va mucho más allá del entretenimiento:
- Ayuda a pensar mejor: permite desarrollar el pensamiento crítico y construir opiniones propias frente a la enorme cantidad de información disponible.
- Abre puertas a otras culturas: acerca historias, identidades, épocas y formas de entender el mundo diferentes a las propias.
- Estimula la imaginación: una novela, un cuento o incluso un poema pueden crear mundos completos en la cabeza de quien lee.
- Fortalece la empatía: conocer las experiencias de otros personajes permite comprender realidades y emociones diferentes.
- Genera espacios de encuentro: bibliotecas, escuelas y clubes de lectura transforman una práctica individual en una experiencia compartida.
5 curiosidades que muestran al Borges más lector
La vida del escritor también estuvo atravesada por historias tan llamativas como sus propios cuentos.
- Aprendió a leer primero en inglés. Su abuela paterna y su institutriz, ambas británicas, tuvieron una fuerte influencia durante su infancia y Borges comenzó a acercarse a los libros en ese idioma antes que en español.
- Creó un escritor que nunca existió. Junto a su amigo Adolfo Bioy Casares inventó a Honorio Bustos Domecq, un personaje ficticio que utilizaron como autor de distintos relatos policiales.
- Su biblioteca no tenía fronteras. Además de literatura, Borges se interesaba por filosofía, religión, astronomía, física matemática y otros campos del conocimiento, una curiosidad que se reflejó permanentemente en su obra.
- La pérdida de visión no lo alejó de los libros. Después de que su visión se deteriorara considerablemente, Borges recurrió a la memoria y al dictado para continuar escribiendo y trabajando con sus textos.
- Un rincón de Buenos Aires se convirtió en infinito. En El Aleph, Borges imaginó un punto ubicado en un sótano de la calle Garay desde el cual era posible contemplar todos los lugares del universo al mismo tiempo.
Un día para volver a abrir un libro
La celebración también se traduce en actividades culturales que buscan sacar a los libros de los estantes y acercarlos nuevamente a la comunidad. Durante la jornada se realizan talleres, maratones de lectura, encuentros y liberaciones de ejemplares en distintos espacios culturales y educativos del país.
En Buenos Aires, además, hay propuestas especialmente vinculadas con Borges, como la distribución de una edición ilustrada de El Aleph por parte de la CONABIP y una muestra de la Biblioteca Nacional dedicada a los 80 años de la primera publicación del cuento. También se anunciaron actividades de música y debate en el Museo Sarmiento.
Porque quizás la mejor manera de homenajear a Borges en este día no sea solamente hablar de él, sino hacer aquello que más disfrutaba: abrir un libro y dejar que sus páginas nos lleven a un lugar al que todavía no habíamos llegado.





