Los participantes de Gran Hermano deberán afrontar la próxima compra semanal de este lunes con apenas el 12,5% del presupuesto disponible, luego de no superar la prueba que podía permitirles recuperar parte del dinero perdido por una sanción anterior.
El conflicto comenzó durante los ensayos de la actividad, que requería la participación y el compromiso de todos los integrantes de la casa. Sin embargo, Nazareno, Charlotte y Tamara decidieron abandonar los preparativos, una actitud que generó el llamado de atención del Big y puso nuevamente bajo discusión las consecuencias de las decisiones individuales.
La situación ya tenía un antecedente: los jugadores venían disputando la compra con solo el 50% del presupuesto tras incumplir las reglas de la prueba de los congelados. Ante el nuevo episodio, el Big había establecido que, si lograban superar la actividad, contarían con el 25%, pero si volvían a fallar, el presupuesto se reduciría al 12,5%.
Finalmente, la casa no logró superar la prueba semanal y quedó confirmada la sanción más severa. La voz del reality había advertido previamente que el desafío era colectivo porque estaba directamente relacionado con la comida de todos, por lo que el incumplimiento de algunos terminaría afectando al grupo completo.
La decisión provocó enojo y cruces dentro de la casa, especialmente entre quienes sí habían participado de los ensayos y consideraron injusto que las acciones de otros terminaran perjudicándolos. Mientras algunos cuestionaron a los responsables, otros intentaron bajar la tensión y cambiar el clima, aunque ahora todos deberán organizar una compra mucho más limitada y priorizar qué alimentos resultan indispensables.





