El juicio por la muerte de Diego Maradona atraviesa un nuevo dilema judicial tras descubrirse que la junta médica analizó, por error, exámenes que pertenecían a su padre, Don Diego Maradona, y no al propio astro.
La inconsistencia salió a la luz mientras declaraba uno de los 20 peritos que participaron en la junta, específicamente cuando se exponían informes sobre la función renal de Maradona. Fue entonces cuando un abogado presente cotejó la información y detectó que los datos pertenecían a una internación que Don Diego tuvo en Swiss Medical durante el año 2015.
La explicación técnica de la confusión radica en que ambos pacientes compartían el mismo sistema de salud, y los estudios negativos del padre quedaron archivados junto a los de su hijo. Este cruce de expedientes habría llevado a los expertos a elaborar parte del diagnóstico médico basándose en material equivocado, lo que pone en duda la precisión de los peritajes.
Las reacciones legales no se hicieron esperar; Mario Baudry, abogado de Dieguito Fernando, calificó el hecho como un escándalo y sugirió que podría tratarse de una acción deliberada para adulterar pruebas. Por su parte, Francisco Oneto, defensor del imputado Leopoldo Luque, también consideró el episodio como algo de extrema gravedad para el desarrollo de la causa.
Este inesperado obstáculo vuelve a poner bajo la lupa la validez de la evidencia médica recolectada hasta el momento. Mientras el juicio avanza hacia un veredicto, las autoridades deberán determinar si este error altera el fondo del caso o si representa una negligencia que obligará a revisar gran parte de lo actuado.





