Según el último informe de la organización, aunque la mayoría de los niños termina la primaria a tiempo, solo 50 de cada 100 lo logra con conocimientos satisfactorios en lengua y matemática.
Durante una entrevista, Volman alertó que, mientras los resultados en lengua muestran una leve mejora, "matemáticas está prácticamente estancado". Esta situación esconde brechas regionales profundas, con provincias como Chaco o Santiago del Estero donde apenas el 30% o 40% de los alumnos alcanza niveles básicos, frente al 60% o 70% de jurisdicciones más ricas.
Un punto de tensión en el diálogo surgió cuando Feinmann cuestionó la existencia de 24 ministerios de educación, preguntando por qué enseñar matemáticas debería ser distinto en la Ciudad de Buenos Aires que en Santiago del Estero. Volman defendió la flexibilidad del federalismo para "adaptar los currículos y los sistemas educativos al contexto local", aunque reconoció que, efectivamente, los conocimientos técnicos son universales.
La clave para revertir este escenario, según Volman, reside en la evaluación constante, bajo la premisa de que "lo que no se mide no se mejora". El especialista destacó como un avance que el Gobierno nacional y las provincias impulsen un plan de alfabetización y mantengan las pruebas Aprender para que la sociedad pueda "hacerse responsable a cada uno de los gobiernos de sus propios resultados".
Finalmente, el informe arrojó un dato que ambos calificaron de alarmante: la mitad de los chicos en tercer grado no sabe leer ni escribir. Ante esta "vergüenza" nacional, Volman insistió en que tener la medición nacional de tercer grado, algo que antes no existía, permite al menos "levantar ciertas alarmas para actuar a tiempo" antes de que los problemas se agraven en la secundaria.





