Gran Hermano: Generación Dorada vivió una de las noches más tensas de su historia cuando Steffany "Campanita" Pereira fue eliminada por decisión del público y se negó a abandonar la casa. La situación obligó a la producción a intervenir durante varios minutos hasta lograr que la participante cumpliera con el reglamento del reality.
La gala había comenzado con seis jugadores en placa negativa y, tras sucesivas salvaciones, el mano a mano quedó entre Campanita y Sol. Finalmente, el público decidió la salida de la participante paraguaya con el 53,30% de los votos, frente al 46,70% obtenido por su rival, un resultado que desató una inesperada reacción dentro del juego.
Lejos de dirigirse a la puerta de salida, Campanita permaneció sentada entre lágrimas y rechazó en reiteradas oportunidades la orden de abandonar la casa. Incluso le pidió a Gran Hermano quedarse como visitante y aseguró que no quería irse. Mientras sus compañeros intentaban convencerla, la voz del reality insistió con que debía respetar la decisión del público.
El conflicto escaló cuando Gran Hermano advirtió que, si la participante continuaba desobedeciendo, el resto de la casa recibiría una sanción colectiva. Recién entonces Campanita aceptó retirarse. Antes de cruzar la puerta, se despidió de sus compañeros y lanzó una frase que rápidamente se viralizó: "Mi brillo es real y el del resto es sudor", poniendo fin a una permanencia de 76 días dentro del programa.
La eliminación también provocó un nuevo enfrentamiento entre los jugadores. Sol celebró eufóricamente su continuidad y aseguró sentirse sola frente al resto de la casa, lo que generó fuertes reproches de varios participantes.
Con la salida de Campanita, Gran Hermano quedó con 11 jugadores en competencia y la producción ya anticipó el ingreso de nuevos exparticipantes para acompañar la recta final del reality.





